Me encantaría que visitaras también mi otro Blog; un espacio donde dejo mis fotografías; "EL MUNDO SE EQUIVOCA" (http://sequivoca.blogspot.com)
“NO TIENE SENTIDO DECIR QUE LOS HOMBRES SON IGUALES ANTE LA LEY CUANDO LA LEY ES LA MANTENEDORA DE SU DESIGUALDAD” - (Ramiro de Maeztu) - Octubre 2017

domingo, 31 de julio de 2016

Culpa y castigo

                He reducido
mi CATÁLOGO DE LETRAS
     a las de tu nombre
                                      para que
cuando se me trabe la lengua
sepa pronunciarte.
 
Carmen Boza - Culpa y castigo
 
 
Salud para tod@s

sábado, 23 de julio de 2016

Te escribo a ti. Siempre a ti.

     Hace diez años, ¡¡¡DIEZ AÑOS!!!, comenzaba a escribir mis historias en un blog que duró poco (https://montesola.wordpress.com/) y que trasladé a la actual dirección de BLOGSPOT sin tener muy claro por qué o para qué escribía. Tampoco tenía mucho sentido aquello, pues mis dos primeras entradas no presagiaban un futuro muy próspero para el desarrollo del experimento, sin ningún hilo conductor que las uniese o marcasen un estilo definido de lo que andaba creando.
 
     La cosa fue tomando forma, hasta que dejé de escribir un diario personal para escribirte A TI.
     A ti, que cada día cambiabas de nombre, de género y de número, que a veces eres una legión y otras eras mi propio eco. Comencé a concretar, a ponerte frente a mí en la pantalla del ordenador y a dejarme guiar por lo que tu voz me pedía en cada momento. Te he dado lo que creía que me pedías, incluso cuando no me visitabas y el trabajo se quedaba sin leer. Porque tú, de una manera o de otra, siempre has estado aquí, tecleando conmigo cada una de mis paranoias, desde hace ya diez años.
 
     Poco me queda que contar. Amagué con dejar marchar este barco varias veces, como lo hicieron tantos que cayeron en el aburrimiento y la incomprensión. Tantos como sucumbieron a la red social; Facebook, primero; y el inmediato Twitter, después. Es la sensación de ir quedándote en el pelotón de los rezagados cabezotas, mientras que los demás encuentran una ventana abierta que les enseña un paisaje bastante más atractivo que el de escribir... por escribir.
 
     Quiero seguir aquí, quiero seguir escribiendo pero, sobre todo, quiero (deseo, ansío, persigo, aspiro, pretendo...) que tú me vuelvas a leer cada día.
 
     Porque si escribo, es para ti. Te escribo a ti. Siempre a ti.
 
Salud para tod@s

jueves, 21 de julio de 2016

Un dardo en la calle

     A oscuras, vuelves al hotel. Una sola luz alumbra el final de la calle y bajo esa luz, una pintada que parece estar hecha a la velocidad del rayo, probablemente por la prisa del autor a no ser descubierto. Aunque no creo que su miedo a ser descubierto fuera por el hecho de pintar una pared, pienso que su temor iba más allá. Quizá el autor quiso mandar un mensaje: Había alguien en su entorno que aparentaba felicidad, una falsa felicidad que cubría sus necesidades más básicas y hacía su vida más estable... o quizá, esa persona tan triste era él mismo y no quería que nadie en el pueblo lo supiera.
 
     El caso es que dejó, bajo la luz de la única bombilla de la calle de aquel rincón del Pirineo, un dardo para que pinchase a cuantos pasaran por allí...

 
Salud para tod@s                

domingo, 17 de julio de 2016

LA SONRISA (entrada recuperada)


mona hatoumA veces, la sonrisa es sólo un escaparate, un marketing a medio explotar, un triste merchandising.
 
A veces, la sonrisa es la cima de un iceberg helado, muy helado. Un escenario vacío, un cuento sin contar.
 
Las realidades siguen colgando de tus pies, como lastres, esperando el momento para dejarlas caer antes de que te calcen y sean tuyas para siempre.
 
Imagen: Mona Hatoum
 
Salud para tod@s

viernes, 8 de julio de 2016

Terminaremos rebañándonos

Fuimos más fuertes
que la propia fuerza de la gravedad,
pero los polos se invierten
y todas las brújulas apuntan a tu mar.

Y terminaremos rebañándonos,
relamiéndonos los dedos
en señal de rendición.

[...]

Ha llegado ya el momento
de encontrar en las espinas
nuevas formas de placer.


Carmen Boza - El ejército de los Catadores de Sión

domingo, 3 de julio de 2016

Rosa

     Baja la Calle La Victoria con paso constante, taconazo a taconazo, sujetando con una mano su pamelita blanca y portando en la otra un minúsculo bolso de color "indefinido" que, seguramente, conservaría desde su juventud. No sé calcular su edad, pero siempre ha sido mayor; yo la conocí ya vieja y así sigue. Es de esas personas que parece que son eternas, pero que transmiten la fragilidad de la espuma, débiles en su avance por la acera... con el halo de haber sido grandes en un pasado, quizá demasiado lejano.
     Pero ella camina altiva, ajena a la mirada indiscreta de la chica que se la cruza a la altura de lo que, antiguamente, era el cine Andalucía... ese que se quemó de manera misteriosa... La chica luce un minipantalón vaquero, tan liviano y apretado que parece fabricado para que su culillo respingón pueda respirar a cada paso, y levanta sus gafas oscuras, mientras gira la cabeza hacia la señora octogenaria que mantiene el equilibrio sobre unos viejos tacones. Quizá su mirada sea de admiración hacia "una anciana con tacones", quizá sea de aversión ante "una anciana con tacones"... pronto olvida la aparición en la acera y prosigue, en sentido contrario, su marcha.
 
     Cruza hacia el Astoria y, en ese momento, recuerdo su nombre: ROSA. La "seño" de párvulos. La seño de la otra clase de párvulos, la seño que yo quise que fuera para mí, para siempre, porque era la mayor de las seños y por ese simple detalle, me parecía la mejor. Hablaba de payasos con ojos que giraban en círculo, de médicos que curaban a los niños enfermos con un jarabe que fabricaban las flores amarillas del patio y de tribus africanas que pedían lluvia al cielo bailando, en corro, a la pata coja...
 
     ...La seño Rosa... Tocaba la guitarra y con dos toques de triángulo nos recogía en el recreo. Puede hacer treinta años que no la veo. Y está ahí, ante mí, con una Pamelita blanca, como si fuese a una boda. Me gustaría saludarla, pero es imposible que me recuerde; hace muchos años, fueron muchos niños. Todos iguales, con uniforme y flequillo recto, ellos; con uniforme y coletas, ellas.
 
     Está a unos pasos de mi. Los golpes de sus tacones vibran bajo mis pies.
 
          - ¿Doña Rosa...? - casi no me sale la voz. Ella levanta la cabeza, como a cámara lenta y me mira. No dice nada, solo sonríe despacio. Vuelvo a hablar. - Doña Rosa...
 
          No le quito ojo a su cara llena de arrugas, y pienso que no cabe ninguna más. Haciendo acopio de valor, ataco de nuevo: ¡Gracias...! (Un "gracias" sin medida, sin anestesia...a bocajarro)
 
     Vuelve a sonreírme. Levanta su arrugada mano como diciéndome adiós; con la oscuridad de un día nublado, contesta: "Gracias a vosotros".
 
     Baja la cabeza y prosigue su paseo hacia la Plaza de la Merced. La Plaza es un sitio antiguo, el ambiente es viejo... la seño Rosa es casi tan vieja como el atrezzo de la escena. Camina paralela al bodrio de plaza que, una vez, fue punto emblemático de la ciudad y hoy es un catálogo de cementos y un muestrario de litronas.
 
     Es curioso. Agradecerle a alguien su existencia y dedicación. Nunca hablé con ella, nunca habló con mis padres. Pero tiene ese algo, ese sabor a vieja escuela que se está perdiendo. Será por eso el agradecimiento.

viernes, 1 de julio de 2016

VIBRAR

“El mundo no es sino una gran telaraña,
y basta con tocar un hilo...
PARA QUE LOS DEMÁS VIBREN.”

George R. R. Martin