Antes, eran dos o tres canas por cada lado de la cara. Eran más duras que el resto del pelo de mi barba, escaso siempre, por otra parte; y tenía que recortarlos después de haber pasado la máquina que dejaba parejo, más o menos, su perfil.
Pero la cosa va a más... voy para viejuno, y me alegra, la verdad. Con goteras, más o menos considerables, pero contento. Reconozco que no estoy hecho un chaval, la cuarentena es lo que tiene, y que pasé épocas mejores, pero... ¿qué más da? Si a estas alturas de la película y, tal y como anda de revuelto el patio, me voy a poner a pensar en esas cosas, cierro el blog. Vaya, cierro el blog y vendo el cerebro por falta de uso futuro.
Hay que vivir el minuto que se tiene; el de ayer ya ni existe y el de mañana... ése está lejísimos. AHORA es la palabra. Hacer planes está muy bien, tener proyectos es muy sano, pero, dejarlo todo para más adelante, es caer en el error más absurdo.
Sé lo que digo. Llevo un positivismo encima la mar de asqueroso desde hace ya mucho tiempo (quizá más de un año). He estado y he salido del agujero y la perspectiva cambia considerablemente entre el antes y el ahora.
Mi barba tiene más de tres pelos... blancos. Y me alegra, la verdad.
Salud para tod@s















.jpg)
.jpg)


