He salido a la calle. Mi alergia me ha sacado por unos minutos del confinamiento, tenía que ponerme la vacuna mensual. La alergia que me parte por la mitad muchos días, hoy me ha dado una tregua de alivio, demasiado hipnótica para ser verdad. La sensación de que las distancias son largas, las aceras demasiado estrechas y el peligro amenaza en cada mostrador, no se me va de la cabeza en la escasa media hora que me escapo del refugio.
Mientras avanzo, miro a las ventanas, a las terrazas; busco urgentemente caras que me saluden, quiero una sonrisa que me tranquilice y me diga que todo va bien. La distancia prudencial es demasiado severa para las personas que necesitamos tocar las heridas, como el discípulo Tomás.
Salud para todos.
Esa sensación de que toda distancia corta es peligrosa es lo que mas me incomoda de todo esto. Cambiar de acera por ese motivo (quien me lo iba a decir....a mi... jajaja) Beso enorme y cuidaros mucho.❤
ResponderEliminarAsí es, Laura. Yo, que también soy de ir achuchando al personal, tuve la impresión de que todo era peligroso... curioso porque en el fondo no tengo miedo... no sé. Un beso
Eliminarhoy salí solo a la noche unos 5 minutos a pasear a la perra y la verdad que no me sentí bien, no lo pude disfrutar... el sus to es grande, saludos
ResponderEliminarClaro, es la sensación de estar haciendo algo, ya no malo... sino dañino a los demás, aunque no te cruzases con nadie, pero... la mente es así. Ánimo, esto pasará pronto!!
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