...aunque, para esta noche, se esperan 40 grados...
Salud para tod@s
Así que pensé en algo que representara algo más mágico... y me acordé de los nudos místicos que había visto en los ilustraciones budistas. Líneas que no tienen ni principio ni fin, como las relaciones entre personas, como los sueños, como las alegrías o como las penas; todo es un ciclo que a veces se desenvuelve de la misma manera que se inició... solo hay una cosa que siempre acaba y, aún así, hay gente que cree en la inmortalidad, en la reencarnación. Nada se crea ni se destruye... simplemente se transforma... todo se transforma. Hoy, después de un montón de años, he vuelto a ver a E. H. Éramos compañeros de estudios, ella tenía uno o dos años más que yo cuando se “ennovió” con el hijo de un Cónsul de “No sé dónde”. El chaval “la llevaba y la traía” de fiesta en fiesta, de sarao en sarao, de Londres a Venecia. Una vez llegó a recogerla al Instituto con un BMW blanco, tapicería de cuero negro, y salpicadero de madera… Todos bromeábamos con ella acerca del partidazo que se llevaba y de cuántos palacios tendría en el futuro.
¿Qué estaba yo contando?… Ah, ¡¡sí!!, que esta mañana la he vuelto a ver. Trabaja como guardia de seguridad en el metro de Málaga. Al preguntarle qué tal le iba me ha contestado “Bien, al menos tengo trabajo”.
La de vueltas que da todo…
Cuando salgo de casa, temprano, por la mañana; cuando vuelvo a comer; si salgo a hacer alguna compra; cuando regreso de ver a mis padres; los días de lluvia; las noches que llego desafiando a la resaca de la mañana siguiente; las vísperas, las fiestas de guardar; el primer día de otoño y el último de invierno; el primer viernes de cada mes; durante la época de exámenes; en la semana de feria; cuando el Málaga gana… y cuando pierde… ahí, detrás de los pequeños árboles del muro de la iglesia, ahí… escondido (puede que de vergüenza o puede que de frío) está siempre él. Siempre. Todos esos días. Incluso cuando no lo vemos y decimos a voz en grito “qué a gustito se está ahora en casa”, él está.
Lo que pasa es que no lo vemos… o lo esquivamos.
Qué raros somos los humanos, la verdad.
Salud para tod@s
Mañana de domingo arreglando y ordenando ideas y asuntos que se acumulan durante la semana para que no te acomodes demasiado cuando, supuestamente, te tocaba descansar. Y uno piensa que, definitivamente, ya tiene una edad… tengo de fondo el USE YOUR ILLUSION 1, de los Guns N´Roses y me suena como algo mítico. Me estoy haciendo muyyyyyy mayor.
Vienen a la cabeza recuerdos de “Abuelo Cebolleta”, pues siempre he creído que cada canción contiene, al menos, una historia detrás. Pienso que debe ser muy triste no poder-querer-saber acuñar una banda sonora a tu propia vida, que cada recuerdo tenga el ritmillo propio de una canción, la imagen del videoclip que te marcó o aquella borrachera de cerveza en aquel concierto…
El final de una estrofa que te recuerda a aquella chica de ojos negros que te ponía la piel de gallina solo con acercarse; una frase machacona que escuchaste en un camping perdido, cuando tu único propósito era que aquel verano no terminara nunca; una voz que imitabas queriendo ser el cantante de moda, aunque solo fuese en tus sueños; ese beso eterno a veinte o treinta metros de un escenario…
Me ha pillado el día tonto, digo yo, o será que creo que soy feliz y que, al menos, reconozco perfectamente mi banda sonora; el caso es que voy a seguir a lo mío, que se me va la mañana…
Encantado os dejaría un video con lo que suena en mi ordenador ahora mismo… pero es que los “Gansos Rosas” fueron siempre el súmmum de la “horteridad”, tampoco es necesario remover esas heridas, mejor me quedo con su música.
Salud para tod@s.
Qué bien que en mis pupilas siga entrando luz del sol.
Qué bien que en mi cerebro se produzcan intercambios de información.
Qué bien que te pusiste en medio.
Qué bien que con mis dedos note frío y tu calor.
Qué bien que por mis nervios corran impulsos que me cuentan que estás en mi habitación.
Que no te has ido y que te tengo cerca.
Izal – “Qué bien”
El otro día éramos unos 30 comiendo en la misma mesa y, que yo sepa, ninguno de nosotros está imputado en fraudes y chanchullos. La cosa merecía una portada, por ser tan extraña… qué digo una portada… Todas las cabeceras de todos los periódicos!!!
Pero seguimos con las manos en los bolsillos pensando “esto tiene que solucionarse ya”, mientras encendemos la tele y seguimos vendo los goles del equipo de moda… Tenemos lo que nos merecemos.
Al menos, que haya salud para tod@s
Cuando era más joven cambiaba de nombre en cada aduana;
cambiaba de casa, cambiaba de oficio, cambiaba de amor.
Mañana era nunca y nunca llegaba pasado mañana…
Joaquín Sabina – “Cuando era más joven”
Os hablé de ella hace ya tiempo,(en mayo y junio del año pasado) y desde entonces, en poco tiempo, está obteniendo el aplauso y el reconocimiento del mundo de la poesía, lo que la ha llevado a publicar ya su segundo libro.
Con los tiempos que correr, y como está el patio, hacer poesía es cosa de valientes, y es de agradecer que gente, como ella, ponga ese puntito de lírica en estos malos tiempos.
Os vuelto a recomendar que la sigáis tanto en su blog como en Twitter. Ya, si eso, me lo agradecéis con unas cervecitas.
Si la palabra es acción
entonces ven a contarme el amor,
que quiero hacer contigo
todo lo que la poesía aún no ha escrito.
Salud para tod@s
Supongo que la mayor parte de la culpa es mía, por no decir que casi toda. A María siempre le gustó la música; de pequeñaja cantaba a todas horas pero la edad la volvió prudente y tras un par de años de clases en una escuela de música, dejó el teclado y lo cambió por un balón de baloncesto.
Pero he aquí que, a este padre malvado, se le ocurrió llevarla a ver “Los Miserables” al Cervantes, con ciertas dudas de si a una niña de 10 años le podría venir grande aquel montaje, pero confiando en que le podía gustar… ¡¡Dios!! vaya si le gustó!!; Foto con los cantantes a la salida del teatro, cd del musical en el bolsillo, canciones sonando en el mp3, en el coche, en el salón… en la ducha… Y ya lo último fue su petición: “Papá… yo no quiero tocar el piano… yo quiero cantar!!!, solo quiero cantar, quiero cantar como Eponine!!! (“otro día que se va…”)”
Y ahí va su padre, movilizándose sin que ella lo sepa, para que pueda entrar en una escuela de cierto nivel en Málaga y que disfrute cantando.
Porque vivir de la música es duro, es difícil. Nombres como Armando Pitta, Ignasi Vidal, Guido Balzaretti, Lydia Fairén (la Eponine en cuestión) no son conocidos para la mayoría del público, salvo que seas un loco de los musicales… como el padre de la criatura de la que os hablo. De todos, el más popular sea, quizá, Daniel Diges… (sí, el del “algo pequeñito… uou uou oooo”) Y el caso es que son unos currantes, gente con años de estudios, de preparación teórica y práctica, con cientos de horas de trabajo a sus espaldas, que van, como los antiguos cómicos, con las maletas de ruedas, de un sitio a otro; de unas tablas a otras, donde reciben ovaciones, (largas ovaciones) y que, una vez acabada la representación, salen del teatro… casi mezclados entre la gente, que no los conoce…
Esos genios, tan poco valorados, como aquellos antiguos cómicos, son ahora los ídolos de María, son su “banda sonora” y su espejo en el que mirarse.
Yo le digo que me daría miedo que dirigiese su vida por ahí, que es un camino muy duro y muy poco agradecido (algo sé por experiencia propia…) pero ella quiere cantar, quiere cantar bien y quiere ser feliz.
Y… puede que, quizá, no sean incompatibles tales cosas.
P.D.: Es muy posible que desembarquemos en Sevilla para verlos (por tercera vez) jajajajaja.
Salud para tod@s
Pues eso, que mis musas, son tan suyas, que me han dejado el chiringuito abandonado; han cogido sus bikinis, sus gorritos y sus potingues y se han ido a tostarse. Así que, para no sentirme tan solo, creo que voy a hacer como ellas y me tomaré un respiro.
Mientras tanto, cuídense, y salud para tod@s
“Según la OMS, en el mundo mueren más personas por obesidad que por desnutrición”.
Es un dato leído en Twitter, donde mucho de lo que leemos es mentira, pero no me extrañaría que este dato fuera cierto. Si esto es verdad es para que nos replanteemos muchas cosas. Nos engañan, nos manipulan, la “sociedad del bienestar” que tanto nos quieren vender los políticos y sus medios de desinformación está claro que es la gran mentira de nuestro mundo. Cada uno podrá saber en su día a día qué es lo más importante y con muy poquito esfuerzo llegaremos a la conclusión de que, casi nada, es tan importante si lo comparamos con la “realidad”…
En fin… poco más que decir.
Salud para tod@s
Esto que os escribo aquí está copiado, letra a letra de una carta. Podéis pensar que es de una página de Facebook o de un libro de Paulo Coelho… pero no. Es una carta que mi suegro recibió de su padre hace un montón de años. No era ningún filósofo, ningún genio, ningún premio Nobel. Sencillamente, sabía de la vida y esto fue lo que escribió:
Plácidamente entre el ruido y la prisa recuerda que la paz puede estar en el silencio. Sin renunciar a ti mismo, esfuérzate por ser amigo de todos. Di tu verdad, quietamente, claramente. Escucha a los otros, aunque sean torpes e ignorantes: cada uno de ellos tiene, también, una vida que contar. Evita a los ruidosos y agresivos porque ellos denigran el espíritu. Si te comparas con los otros puedes convertirte en un hombre vano y amargado; siempre habrá cerca de ti alguien mejor o peor que tú.
Alégrate tanto de tus relaciones como de tus proyectos. Ama tu trabajo, aunque sea humilde; es el tesoro de tu vida. Sé prudente en tus negocios porque en el mundo abunda la gente sin escrúpulos. Pero que esta convicción no te impida reconocer la virtud; hay muchas personas que luchan por hermosos ideales y donde quiera, la vida está llena de heroísmo. Sé tú mismo. sobre todo no pretendas disimular tus inclinaciones. No seas cínico en el amor porque, cuando aparezca la avidez, el desencanto en el rostro se convierte en algo tan perenne como la hierba.
Acepta con serenidad el consejo de los años y renuncia sin reserva a los dones de la juventud… Fortalece tu espíritu, para que no te destruyan inesperadas desgracias. Pero no te crees falsos infortunios. Muchas veces el miedo es producto de la fatiga y la soledad. Sin olvidar una justa disciplina, se benigno contigo mismo. No eres más que una criatura del universo, no menos que los árboles y las estrellas; tienes derecho a estar aquí y si no tienes ninguna duda, el mundo se desplegará ante ti. Vive en paz con Dios, no importa como lo imaginas; sin olvidar tus trabajos y aspiraciones mantente en paz con tu alma, pese a la ruidosa confusión de la vida.
Pese a tus falsedades, penosas luchas y sueños arruinados, la tierra sigue siendo hermosa. Se cuidadoso.
Lucha por ser feliz.
Esta es la carta del abuelo de Ana. Simplemente quería compartirla con vosotros.
Salud para tod@s.
Cuando llegaba al instituto, a eso de las ocho menos cuarto de la mañana, aquel matrimonio, ya mayor, funcionaba a pleno rendimiento en su panadería. En ella nos comprábamos los bocatas del recreo, preparados con cariño para adolescentes sin cabeza, que pensaban en niños, en niñas y en musarañas a partes iguales.
Aquella etapa pasó. Y aquella panadería cerró porque sus propietarios pidieron ya el relevo y se convirtió, poco después, en una tienda de puertas, que, al poco, cerró para pasar a ser una tienda de embutidos ibéricos…
Así pasaron los negocios (azulejos, alarmas y radios de coche, vinos de lujo, copistería…), sin cuajar como la panadería de aquel matrimonio mayor. Y con sus cambios, todos fuimos cambiando un poco. Cisco, Jose, Esther, Sara, Víctor, Felipe, Ana, Chema, Isa, Sara, Susana… y sustituimos las musarañas por la vida real, sin dejar de cambiar.
Ayer. Un montón de años después, salí a tomar unos vinos con unos compañeros del cole, y mientras hablábamos de cómo los días pasan sin darnos cuenta, los que pasaron, de la mano, por la puerta de la Antigua Casa de Guardia, fueron esos dos currantes, mucho más mayores pero con el mismo gesto, que una vez cerraron su panadería y decidieron ver la vida pasar desde otra perspectiva.
Y es que todo cambia. Solo hay que mirar un poco hacia atrás para darse cuenta de ello. Como cantaba la Negra Sosa “Cambia… todo cambia”.
(Mola la versión que hizo Shuarma de esta canción)
No han visto nada todavía aún;
lo mejor espera
a la vuelta de la esquina
y hay muchas cosas
que preferirían no saber
de ti y de mí, de ti y de mí y de ti.
Más alto que nosotros sólo el cielo.
Bunbury – “Más alto que nosotros sólo el cielo”
Me puedo equivocar. Porque no soy infalible, porque nunca tuve el don del acierto… o simplemente porque no me apetece llevar el peso de la razón.
Porque decidí un millón de veces y las estadísticas no me avalaron, porque nadie tuvo que rendir pleitesía a mis planteamientos, porque no soy jefe, ni dueño de nadie, porque la inseguridad es tan innata en mi como mi sombra.
Quizá por eso no arriesgue, ni apueste fuerte, ni dé crédito a casi nada. Ni mío ni de los otros. El aplauso para los que lo buscan; el halago para el que lo merece. Mi éxito es intentar ser consecuente conmigo mismo aunque, puede que, hasta en eso yerre, sobre todo al llamarlo “éxito”.
Y, pese a todo, me siento bien así, aderezando el día a día con el aceite de la suerte y el vinagre del desastre. Lejos del reconocimiento o la polémica, eso no es lo mío.
Salud para tod@s.
Si cogemos los títulos de las tres últimas entradas y se rebusca entre los discos que hay encima de mi mesa, no será difícil descubrir que me estoy bebiendo a sorbazos el último cd de El Kanka “El día de Suerte de Juan Gómez”. Para mi gusto, lo más serio de todo lo que ha hecho, pero, como siempre digo, a El Kanka hay que verlo en directo, con su escudero El Manin a la percusión, voces, coreografías…
Juan, El Kanka, no solo es “malaguita”, como un servidor, sino que también es Buena Gente; un tío con arte pa dar y regalar, que, si alguna vez se acercara por tu vera a cantarte, no lo dudes, déjale entrar… y luego ya me cuentas.
Salud para tod@s
Hay poco que contar. Los días son muy cansinos y hay poca lírica como para explayarse en un blog. A veces paso por aquí y me planteo que tengo que contar algo y luego me estanco y pienso… qué voy a contar que no sepáis ya de mí??
Pero no quiero despegarme de este cuaderno virtual, tengo demasiada vida entre sus páginas y sería una traición abandonar así que, aunque solo sea de vez en cuando, y para decir que estoy vivo, dejaré por aquí cuatro rayas mal escritas.
¿¿He dicho ya que hay poca lírica?? Pues eso.
Salud para tod@s
Con el permiso de ustedes me cuelo de nuevo por aquí, de poco que entro casi olvido las contraseñas, para deciros poca cosa. Estoy en una etapa plácida (demasiado, diría yo) de mi vida y, ya se se sabe que las musas no suelen acostarse en camas completas ya, salvo excepciones.
Pero, al menos, me da para reflexionar y decir que ya soy UN SEÑOR CUARENTÓN. Desde hace unos día soy miembro de derecho del club de los jóvenes maduros… que todo sigue igual salvo que hay más canas que antes, más arruguillas y más dificultad para comprarte esas camisetas en aquellas tiendas… donde entras y la dependienta te mira preguntándose si estarás buscando a alguna hija perdida por allí…
…Que he descubierto a dos personas geniales, “por sus blogs los conoceréis”, en tierras cordobesas. Seguidor de ambos desde hace años, ahora hemos podido, por fin, compartir cerveza y calor, y las ganas de volver a coincidir. Bubo y su sombrero y Penélope y su sonrisa; GRANDES. GRANDÍSIMOS!!!!
…Que Ana me ha regalado una BATERÍA ELÉCTRICA (o es electrónica???). Siempre dije “cuando sea mayor tendré una de estas…” será que ha llegado mi momento, digo yo. Más contento que un niño chico con su juguete nuevo!!!!
…Que sigo echando de menos lo que echo de menos siempre… a riesgo de ponerme excesivamente pesado; que el Málaga nos ha hecho sufrir hasta el último minuto y ya se nos van olvidando hasta los sueños de hace un par de años…; que me sigue gustando el mar sin mierda, el sol sin ropa, la fotografía sin retoque, la cerveza sin prisa…
Con el permiso de ustedes, seguiré haciéndome mayor por fuera, aunque dudo que cambie mucho por dentro. Mientras esos años llegan…
Salud para tod@s.
Feliz día de la Madre, a todas las madres, pero como este es mi blog, en especial, a la mía!!
Salud para tod@s!!!
La Semana Santa no es ni la mejor ni la peor semana del año. Ni hay que condenarla, ni elevarla al mayor exponente de nada… No debe ser motivo de confrontación, para eso están los de siempre…
No podemos estar de acuerdo en todo, él mundo sería muy aburrido así. Pongamos cada uno nuestra visión de cada momento.
No impongas la tuya. Al contrario, que la tuya sea una de tantas… sumemos una visión a otra.
Os dejos la mía, algo desenfocada por la postura al tomarla…
Salud para tod@s
Retomando el plan de hoy de Bubo…
El Málaga jugaba Champions por primera vez (menos risas…) y allí estaba yo, como cada partido, más malaguista que el escudo, dispuesto a soltar lagrimitas de felicidad con cada éxito. Y los partidos fueron llegando y superándose, y al finalizar, camino del aparcamiento para recoger la moto, siempre pensaba, “soy malaguista porque mi padre me lo inculcó. Estos días de ensueño son también mérito suyo”. Mi padre fue de los primeros de la Rosaleda, socio de los buenos, junto a mi tío Rafael, que quería llegar al campo una hora antes “para ver el ambiente”. Hasta eso hemos heredado mis primos y yo, la copita en el chiringuito una hora antes del partido.
Pero mi padre se fue alejando del fútbol, demasiados disgustos y abonos muy caros para un padre de familia, y prefería vivir “la Gloria” desde la lejanía. Siempre que le ofrecía mi abono tenía una excusa para no ir (estoy cansado, es muy tarde, no me apetece, seguro que hace mucho frío,…) pero yo le debía algo, algo que pudiera demostrar mi agradecimiento por haberme hecho del club que, en aquellos días, enamoraba a Europa.
Así que llegó el día del Málaga – Milán. Tres horas antes del partido me planté en su casa, con el abono y una bufanda y le dije: “Ya tardas en vestirte, que te dejo mi abono para ir al Milán”
Yo esperaba su respuesta; “es muy tarde… hace frío… yo no tengo ganas…”, la de siempre, pero se volvió hacia mi madre y le dijo: “Bueno Mari, me voy a vestir y así llego con tiempo”
Me quedé a cuadros, no tardó ni un minuto en convencerse. Y fue, y disfrutó como un niño y vio a su equipo, al que apoyaba desde que el campo tenía una grada de 11 filas y a él no le había salido la pelusilla del bigote aún. Con el que subió a primera y bajó a segunda un montón de veces, con el que conoció los futbolistas más importantes de la liga. Su pasión, el fútbol, la pasión de muchos padres que descansaban un rato a la semana para ver el Estudio Estadio y escuchar el Carrusel en el transistor.
No podré decir “yo ví al Milán en la Rosaleda”, porque fue él quien lo vio por mi. Creo que ese ha sido el mejor regalo que le podía hacer.
Feliz día del Padre.
Me voy a dar cuarto y mitad de cabezazos por escribirte esta entrada con tantas horas de retraso. Cuando crezcas comprenderás que los mayores, a veces, perdemos el tiempo dando vueltas en círculo y después nos autoconvencemos de que estábamos muy liados… pero no vamos a excusarnos, solo desearte que sigas creciendo tan feliz, tan graciosa y tan bonita.
¡¡¡MUCHAS FELICIDADES, BEA!!!