Me encantaría que visitaras también mi otro Blog; un espacio donde dejo mis fotografías; "EL MUNDO SE EQUIVOCA" (http://sequivoca.blogspot.com)
“AL FINAL, LO QUE IMPORTA NO SON LOS AÑOS DE VIDA, SINO LA VIDA DE LOS AÑOS.” - (Abraham Lincoln) - Noviembre 2017

miércoles, 15 de junio de 2016

Quédate

Tú...
que me ha salido fuego de nombrarte,
que bailas a mi lado sin rozarme, tú;
que te has cansado y ya no esperas.


Y ya no esperas...

Tú...

que no has tenido tiempo de llamarme.
Que buscas tu destino en otra parte, tú;
que te has cansado y ya no esperas.


Y ya no esperas...


     Funambulista - Quédate

lunes, 6 de junio de 2016

¿¿Así era tu recreo??

     A las 12 y un minuto aparecen los primeros desbocados en el patio. Llevan el gesto del aventurero que coloniza una tierra desértica. Por unos segundos son los dueños del recreo, no hay nadie en el patio y, cuando 120 segundos más tarde, la puerta de salida es lo más parecido al portón de los encierros de San Fermín tras el chupinazo, los primeros colonos ya sudan su camiseta entre balonazos.

     Y, aunque el curso huele ya a verano de 2016, hay cosas que permanecen como en nuestra época. Porque deben permanecer y porque es mejor así.

     A las 12:07 aparece el primer herido por rozamiento asfáltico en la rodilla. “Ve a que te pongan agua oxigenada” y que prosiga la vida. El olor a bocadillo de chorizo se adueña del aire de las pistas y los niños se van agrupando, como adolescentes que buscan pareja en el baile del pueblo. Cuatro minutos más tarde, el capullo de Segundo C (siempre hay un capullo en Segundo C) huye victorioso, con sonrisa demoníaca, tras haber conseguido empujar a Germán y reírse maliciosamente de él, esquivando la seguridad que le proporcionaba la cercanía de Doña Virginia, la maestra de "las gafas de punta".

     Los matones de Quinto, que caminan con ademanes de raperos escocidos, van perdonando la vida a sus víctimas, con miradas mafiosas que se dejan entrever bajo sus capuchas pese al calor de Junio. Y no perdonan por propia voluntad; más bien por la vigilancia de Doña Virginia, que tiene ojos para los malhechores desde que se matriculan en Infantil de 3 años.

     Paloma corre a esconderse; Adrián busca a su hermano para darle el desayuno; Nati se enfada porque no le hacen caso y Nuria, coqueta como una flor, me enseña la pulsera de hilo que se fabricó, ayer domingo, en la casa de sus abuelos.

     ¡¡50 contra 50 se disputan un balón amarillo de espuma en la pista de arriba!! En el mismo equipo se pueden ver tres Isco, dos Neymar, un Iniesta y cuatro Cristiano Ronaldo. Haciendo un gran esfuerzo se puede encontrar a alguno con la camiseta del Málaga… esta ciudad es así.

     A las 12:21, la seño Ana custodia a tres castigados camino del despacho del director. Entre ellos, ya sin capucha, el jefecillo de los matones de Quinto.

     ¡¡Y siempre hay un niño que chilla tanto que podría arañar los cristales de las ventanas del último piso y que, además lo hace en el momento justo en el que pasas por su lado!! También está el que nadie acepta y camina solito; la que ondea su pelo lacio y rubio y el que te enseña su nueva posesión: el viernes trajo un reloj Apple, el lunes una camiseta “auténtica, profe” de los Golden State Warriors y hoy sus nuevas botas de fútbol “Adidas Prima… no sé qué, con tacos de no sé cuánto y con una estructura molecular que consigue que todos  los lanzamientos alcancen una trayectoria… y tal y tal”. Lo que no sé es si su padre sabrá que el niño ni siquiera se acerca al regimiento que juega al fútbol.

     Suena el timbre, como siempre, impuntual y todos corren a formar en sus filas. La última niña, para variar, es Silvia, la repetidora de Sexto que, a sus casi catorce años ha estrenado más sujetadores que su madre, de lo cual alardea como si fueran trofeos de una caza. Me consta que, a algún padre, le ha paralizado el corazón cuando se ha cruzado con ella a la llegada o a la salida del cole. Pasa por mi lado, agacha sonriente la cara, a modo de saludo respetuoso. “Profeeeee”- me dice. Yo le devuelvo el gesto, seguro de que tras esa pose segura, de torbellino del Barrio de Huelin, se esconde una niña con más de una infancia por vivir aún. Le deseo suerte, la va a necesitar. La vida suele golpear a traición.

     Observo ahora el patio que vuelve a ser ese páramo de cemento y líneas de pintura, sin vida apenas, salvo por las gaviotas que vienen a llevarse los rescoldos de los bocadillos desperdigados de una a otra portería.

     Y es que, en asuntos de niños, hay cosas que no deben cambiar. Insisto, porque deben permanecer y porque es mejor así.

     Salud para tod@s.