Me encantaría que visitaras también mi otro Blog; un espacio donde dejo mis fotografías; "EL MUNDO SE EQUIVOCA" (http://sequivoca.blogspot.com)
"MUERE LENTAMENTE QUIEN NO SE ATREVE A ABANDONAR LO SEGURO PARA LUCHAR POR SUS SUEÑOS" - (Jesús Quintero) - Julio, 2018

lunes, 9 de julio de 2018

Volveremos a vernos

Y vendrán otros días y otras lluvias;
vendrán más otoños amarilleándonos entre las mantas.
Habrá mas noches llenas de estrellas y más lunas menguándose,
cobardes.
 
Vendrán otros mares
para acariciar tus pies otro verano
y otros fuegos que celebren cada beso que nos dimos
a oscuras.
 
Y llegarán anunciando otra aurora,
pintando tus fachadas a brochazos de luz
como música ya escuchada alguna vez en otra vida,
llegarán.
 
Hasta la llegada de esos días,
hasta que esa luz brille de cerca,
hasta que, al fin, duerma en tu vientre, mi vida,
hasta entonces… estaré aunque no me oigas latir.
 
Volveré. Volveremos a vernos.
 
(Noviembre 2010)

jueves, 5 de julio de 2018

En el barrio

       Di tantas vueltas con el coche que estuve a punto de desistir. No me gusta buscar aparcamiento donde sé que me va a costar la misma vida, aunque luego la recupere al dejar el coche. No me gusta. Volver al barrio después de tantos años se planteaba como una prueba de madurez. En mi bolsillo trasero llevaba la foto que llegó a mi buzón meses atrás y que me había hecho estar en ese momento en la calle donde di mis primeras carreras. Mi calle era una pista de patinaje, un circuito para bicicletas o un restaurante de lujo donde sentarse a degustar las pipas con sal que el padre de Salva vendía en su quiosco. Me parecía estar oliendo el pegamento del local que tenía el zapatero frente a mi casa. Ese olor que se quedaba hasta en la ropa. Mi calle olía a su pegamento, sí. Y al horno de la panadería de Olga, cuando el pan era pan de verdad. Frente a la churrería había unos bancos de madera. Hoy no están ni los bancos ni la churrería pero sigue estando el hueco de la pared donde ella y yo nos prometimos que estaríamos siempre juntos, hasta la muerte. Así éramos los niños de barrio, tremendos incluso en las promesas. Pierdo la mirada en esa pared. Soy incapaz de recordar el color que tenía cuando íbamos a cambiarnos los cromos de Santillana, Quini o Arconada; ahora tiene una capa de pintura verde. Y me acuerdo de ella, soñando en voz alta, mezclando hormonas con juegos infantiles. Palpo el bolsillo, la foto sigue ahí.
 
      Durante mucho tiempo olvidé mis calles, igual que otras tantas cosas. También nos olvidamos ella y yo. Pero hace unos meses que llegó su carta. Dentro sólo una foto. Una playa y sus piernas al sol, apoyadas sobre las de un hombre. Por detrás, escrito con rotulador un “No me vayas a olvidar”. Miro la foto y sonrío. Respiro profundamente y miro hacia arriba, hacia la cumbre de los edificios de nuestra calle. Cómo la iba a olvidar. Pienso que cualquiera que me viera, frente a una pared mirando una foto, dudaría de mi salud mental. Quizá era el momento de volver al siglo actual, al hoy día. Devolví la foto a su escondite e inicié el camino de vuelta a mi coche. Aquel ya no es mi sitio aunque será siempre mi casa, pensé.
       Pero lo reconozco, fue un impulso descontrolado. Giré sobre mis pasos y agarré una piedrecilla de la calle. Como quien comete el más grave de los delitos, tembloroso grabé sobre el muro verde con la piedra. “JAMÁS TE OLVIDARÉ”.

viernes, 29 de junio de 2018

Habrá que bailar.

            Habrá que bailar para que el músico se anime, para que nos mire la gente murmurando entre otras gentes acerca de nuestras patologías emocionales. Bailemos pues.
 
            Por capricho, por placer, por perder el miedo a bailar, por perder el miedo a volar. Bailemos sin saber cómo ni dónde. Descompasados o a dos palmos del suelo. Bailemos y descosámonos de nuestras sombras, soldadas eternamente a nosotros.
 
            Bailemos.
 
            Como perfecta excusa para rozar esa mano, o envolver esa cadera, o adosar esa mejilla, o recordar ese olor, o volver a existir. Bailemos.
 
            Bailemos para detener la hemorragia de las vidas pasadas y sanar cicatrices de los daños futuros. Entre el recuerdo y el olvido, bailemos.
 
            Porque mañana es fiesta de guardar en los cajones lo que ya no nos interesa y cerraremos la puerta a los fantasmas de cada minuto. Porque la eternidad no suena a nada, bailemos ahora.
 
             Ya lo dijo el Maestro: Que bailar es soñar con los pies.





lunes, 4 de junio de 2018

Duele decir adiós

     Duele decir adiós cuando consideras que el momento de la despedida se ha adelantado; cuando te quedan tantas cosas que agradecer y tantos abrazos que dar; cuando aún puedes escuchar su risa en los pasillos y recordar cada detalle con la gente de su pueblo.
 
     Duele decir adiós cuando sigues contando sus anécdotas como si estuvieses preparado para repetirlas mañana; cuando haces un listado de momentos únicos que has vivido; cuando esperabas encontrártelo en la próxima visita al cole.
 
     Es triste y duele cuando el que se marcha ha sido tan grande de evaporarse sin hacer el más mínimo ruido;  cuando ha sido un MAESTRO en todos los sentidos y cuando compartiste tus peores pesadillas abrazado a él.
 
     Dicen que la gente muere cuando se le olvida, por eso, Ciri, vivirás mientras quede en la tierra alguno de los que hayamos estado a tu lado. Tus compañeros, tus alumnos, y en fin, toda la gente del pueblo que tuvo la oportunidad de disfrutarte te recordará siempre. Gracias por todo lo que nos diste.
    
     Descansa, Ciriaco. Ya eres eterno.

sábado, 2 de junio de 2018

El fin del día

     El perchero sigue abarrotado de abrigos tras la puerta. Quizá tres, puede que cuatro, apiñados unos sobre otros y por debajo de ellos,  puede que algún bolso o alguna bufanda. Escarbando podría encontrar aquel gorro de lana que hace siglos que no usa porque ni siquiera recuerda que está allí abajo. Al fondo, el paraguas. Lo compró en rebajas; el paraguas transparente de moda, el que atraería las miradas de la gente, más preocupada por llegar a sus destinos moderadamente secos que en valorar el diseño de los artilugios anti-lluvia de los que pasaran por allí, pero ella confiaba en que sería la sensación del otoño.
 
     En el pasillo, sus zapatos. Atravesados, inertes, a su suerte. Diariamente repetía el ritual de lanzarlos a la vez que sonaba el portazo tras su espalda. Llegar a casa solía ser sinónimo de autoprotección. Ese portazo era el abrazo de su guardaespaldas y deshacerse de los zapatos, la confirmación de que ya estaba segura. Percibía un placer difícil de describir al recorrer descalza aquel pasillo y celebraba, a veces, no haber puesto madera ni tarima ni nada de esas cosas que quitasen la agradable sensación de frío al caminar por él. Pisaba tierra segura, territorio propio. Su guarida.
 
     Aunque nada comparable con librarse del broche del sujetador, "el yugo opresor de la mujer del siglo XX". Ojalá tuviese el valor de prescindir de él. Cuando pasa junto al espejo superlativo que cuelga en la pared, se observa. Se analiza. Y se habla. Ojalá yo fuese capaz de salir a la calle sin esta tortura pero no sé... no me veo. Chica, realmente creo que estás increíble para tu edad... pero no me atrevo, nunca fui de fantasear.
 
     Al fondo, una pequeña lámpara ilumina el salón. Algún día tendría que ordenar los recuerdos de aquel lugar, tan íntimo y tan atropellado de vivencias pero el orden requiere de tiempo y de voluntad, quizá más de lo segundo. La voluntad es una asignatura que comenzó a suspender la noche de agosto en que descubrió que los castillos de naipes podrían volar con sólo abrir una ventana. Ahora, bajo la cálida luz que nacía de la mesita y el silencio de la playa cercana, besaba despacio una copa de Ribera del Duero. La sangre de la tierra. Bendita la uva de entre todas las creaciones del universo. Busca su postura ideal; espalda bien apoyada, piernas recogidas y los pies bajo un cojín. Una mano hace el ademán de masajear un poco sus cansadas piernas. Ya no hay estrés, ni trabajo, ni ruidos molestos a su alrededor.
 
     Toma la copa, la acerca a sus labios, siente fluir el vino por su garganta y respira.
 


Fotografía de Lydia Fernandez Tapia (@lydia_fdz)

viernes, 25 de mayo de 2018

Sólo uno más

     El pulso se le dispara como si buscara escaparse del cuerpo insulso y corriente que lo atrapa y lo limita al punto de hacerlo sentir vulgar. La mira mientras habla. La observa. La admira. Ella es ajena a aquellos instintos porque para ella, el pulso acelerado es una anécdota, a veces sin sentido. Para ella, existir se ha vuelto una rutina necesaria y sonreír, un viaje al espacio exterior. Pero en ese instante, ella sonríe sin miedo a los juicios; sonríe porque se adivina feliz.  Sonríe él también, creyendo, a veces, que ella destila vida porque está junto a él, junto a alguien tan parecido a todos los demás que si lo cambiasen por otro nadie lo notaría, aunque crea que lo mira, de reojo,  entre carcajada y carcajada. Escucha su risa y sueña parar el tiempo para siempre. Imagina un espacio sin efectos ni bandas sonoras, ni explicaciones, ni actores secundarios. No sabe si habrá otro momento como ese, proyectado o casual y desea prolongarlo al máximo de su estiramiento; si leerá sus mensajes, si captará sus bromas, si volverá a mirar de reojo alguna vez para darle rango de protagonista.
     Él sólo la mira, como quien vive una aparición y no sabe lo que siente, apurando los latidos de hoy. Casi la venera.  Que este segundo no acabe. Así, quizá mañana vuelva a imaginar.
 
(Fotografía de Michele Della Guardia)

jueves, 10 de mayo de 2018

NATSUKASHII


NATSUKASHII es una palabra japonesa que significa "Nostalgia Feliz", es el instante en el que la memoria, de repente, te transporta a un bello recuerdo que te llena de dulzura.

martes, 1 de mayo de 2018

Luz de hotel

     Busco el encuadre ideal para llamar la atención del crítico. La foto. Unos pasos más a tu derecha, ahí, perfecta. Ella luce como nadie, desnuda tras una cortina vaporosa. Un pasito, solo uno hacia atrás. El viento entra por la ventana y ondula la cortina, hace bailar su pelo y eriza cada milímetro de su piel. Es el momento. Baja un poco el brazo... eso es!. Uno y otro, y otro disparo más. No te muevas. Cuatro, cinco... hasta seis disparos continuados. Hoy no necesitaremos luz extra, el atardecer nos está regalando unas formas preciosas en la pared de la habitación. Una última prueba. Mírame. Ya casi está. Una más. Creo que mejor no lo podríamos hacer. Puedes vestirte, muchas gracias. Ha sido un placer. El placer ha sido mío.
 
     Luz natural para ellas. Para ellas el juicio del crítico, el fondo que se difumina, el ojo perfilado. Para ellas el mejor contraste, el aplauso seguro. Fotografías naturales para ellas y hasta cortinas vaporosas para ellas. Tú y yo tenemos otro tipo de mirada. Somos más de luz de hotel. ¿Posas?

sábado, 14 de abril de 2018

Pronosticaron lluvia

 
               No hay verano que soporte las tempestades de diciembre. Pronosticaron lluvia pero tu ropa se adormecía jugando con las sombras alargadas de las sábanas blancas tendidas al sol confiado. El calor ya no era cruel, más bien un compañero que se buscaba entre las apariciones de los paraguas; y los azules fueron tornando en grises difusos.
               Pronosticaron lluvia pero tus dedos aún sentían el goteo de un vaso lleno de vida, a la orilla de la playa. ¿Para qué mudar la ropa ? -decías- No nos devorará ningún invierno. Y aquí te detienes, ante un espejo semitransparente, ante ventanas entreabiertas, ante dudas inacabables.
               Desconfiaste de los avisos. Saliste desnuda a reflejarte en los charcos cuando pronosticaron lluvia.
               Ahora es tiempo de nubes.
(Fotografía de LYDIA FERNÁNDEZ TAPIA)

miércoles, 4 de abril de 2018

Juegos de azar


    Igual que el azar lanza corazones o bastos sin orden ni concierto, a mi teléfono se mandaban llamadas de SOS: Amigo, te juro que lanzo al aire mis monedas pero siempre sale cruz. La suerte es esquiva, se puede buscar pero ella prefiere jugar al despiste y marcarse faroles que hacen tambalear la conciencia más firme. Es por eso que, si no sabes marcar tus cartas, corres el riesgo de perder, como perdía ella, en cada apuesta en las que el margen de error solía ir en su contra.

     Pero como cuento, la fortuna va y viene. Es algo que sabemos porque nos lo dijeron una vez pero que pocas veces creemos.

     -        Prueba otros dados

     -        No encuentro dados con los que formar algo.

     -        Prueba.

     Entonces ella cava una trinchera donde huele a romero y el agua fluye entre almendros en flor. Busca su premio. Sigue rascando.

     Y a la fuerza ahogan. Y las mareas cambian como cambian los colores del cielo en cada estación. Y lo que ayer quemaba como el viento de poniente en julio, hoy es un levante que silba fresco. Y donde antes había precipicios, hoy ves trampolines donde jugártelo todo a doble o nada en un salto mortal.

     Y El Kanka pone banda sonora a su vida como una arenga en la final del campeonato “No pasa nada, quiero afirmarlo: ante la duda, hazlo.”
     Porque un órdago es un órdago y no siempre lo importante es participar.

     Así se encaran las nuevas partidas, llenando las tardes de tableros en los que enrocar Reyes y comer Damas. Una tras otra, las que el cuerpo pida y el destino regale, y transformar los SOS en fiestas de guardar a cada llamada.

     -        Amigo, esta partida la gano

     -        No tienes rival, Babucha.

(fotografía de Michelle della Guardia)

martes, 27 de marzo de 2018

Tiene usted el blog muy olvidado

     Jueves, 22 de marzo. Zumbido y vibración a partes iguales en el teléfono que descansaba en mi bolsillo. Estoy en tiempo de recreo, así que salgo de la sala de profesores y miro curioso el origen del sonido: Correo electrónico de "mi" Pepito Grillo literario (del que prometo hablar otro día). Sólo este texto:

Tiene usted el blog muy olvidado
 
Fdo: Pepito Grillo
 
     Pues bien, no tengo excusas (o sí, pero no las quiero utilizar). Estoy sin ideas, ¿qué le hago?. Las pocas vueltas que obligo a mi cerebro a dar son para el trabajo, la familia, el inglés y alguna que otra cosilla que se me ocurre escribir, pero nada para el blog. Y, conste en acta, que el primer defraudado soy yo pero esta humanidad tan limitante me borra las ideas y exilia a mis musas a mentes mejores, es lo que hay.
 
     Aunque no cejo en el intento, sigo pendiente a este espacio. Es como la fe, a la que algunos no hacemos caso pero pensamos en ella de vez en cuando, cuando más oscuro vemos el túnel, y a la que prometemos volver "cuando las cosas vayan mejor".
 
     En fin, ni siquiera sé si quedará alguien para leerme o estaré escribiendo como ejercicio íntimo... no sé (ahora es cuando mi Pepito Grillo me dice que los puntos suspensivos sobran).
 
     No desfallezcáis en la lectura, ni en la escritura. Lo que deba ser, será.
 
     Mientras, salud para todos.

miércoles, 10 de enero de 2018

10 de enero


Por tu sonrisa, por tus canciones, por tus bromas, por tus fiestas, por tus ilusiones, por tus miradas, por tus miedos y por tus sueños... de estos últimos 12 años.

¡¡¡FELIZ CUMPLEAÑOS!!!

 
Te vamos haciendo mayor, Sara. No cambies jamás.

miércoles, 3 de enero de 2018

3 DE ENERO

Muchas felicidades, María, para hoy y para cada día de tu vida.
¡¡FELIZ 14 CUMPLEAÑOS!!

 
 

lunes, 1 de enero de 2018

CANCIÓN PARA EMPEZAR UN AÑO

"Porque eres aire y quiero recordar
que en un instante sentí la eternidad"
 
     Creo que 2017 ha sido "el año" para Diego Cantero. Por fin se va conociendo (y reconociendo) al músico tan grande que se esconde detrás del nombre de FUNAMBULISTA. Si ayer sonaba El Kanka, hoy llega Diego, y además con Rozalén, a modo de guinda con forma de brisa. ¡¡Cómo estará de contento Javi viendo a los chavales, a los que abrió su Botica y su poca salud, en lo más alto, en el sitio que se merecen y que el sabía que ocuparían algún día!!
 
     Diego es uno de esos, "Uno di noi", de los que llegaba con su guitarra y su gorra a pasar noches entre amigos. Con un público escaso, a veces diez, otras, 20... alguna vez, incluso 30 personas, en aquella pequeñita sala del centro de Málaga. Sonrisa en ristre, pendiente de todo el mundo, con "Humildad" como definición de su presencia y con música, música y más música.
 
     Y ahora, ahí está, arriba, muy arriba. Pero tan cerca como siempre, porque el que es GRANDE, lo es siendo el más pequeño de todos. Si va a vuestra ciudad, cometeríais un gravísimo error dejándolo pasar. Tomadlo como un consejo. Un consejo de alguien que para morir joven ya es demasiado viejo.
 
     BUEN 2018 para todos.