Me encantaría que visitaras también mi otro Blog; un espacio donde dejo mis fotografías; "EL MUNDO SE EQUIVOCA" (http://sequivoca.blogspot.com)
“AL FINAL, LO QUE IMPORTA NO SON LOS AÑOS DE VIDA, SINO LA VIDA DE LOS AÑOS.” - (Abraham Lincoln) - Noviembre 2017

jueves, 5 de octubre de 2017

Huevos fritos

     No me gusta freír huevos. Sé cómo se hace y me encanta comerlos, pero no me gusta hacerlos. Siempre que veo el aceite caliente recuerdo el día en que a Trini le saltó el de mi freidora en un pie; nada grave, pero suficiente para tener guardado el momento. No me gusta freírlos. De hecho, no todo el mundo sabe freírlos bien, aunque presuman de ello. Del arte del huevo frito, con facilidad, podríamos encontrar millones de expertos por metro cuadrado, miles de millones de documentos escritos y/o gráficos de cómo conseguir la puntillita tal o la textura cual, miles de miles de millones de dictámenes sobre la yema más hecha o menos hecha.
     Pero la imprudencia es osada (o la osadía, imprudente) y corren por los pasillos voces de "inválidos" en la materia que proclaman su maestría para con el hijo de la gallina. Personajes a los que nadie les ha dicho jamás que suelten la espumadera y se dediquen al bizcocho de yogur o al filete empanado (que también tienen su mérito, faltaba más), y que sustentan su supremacía en la habilidad de "no tener abuela, ni necesitarla". Esos que te dicen la temperatura máxima de la sartén o el número de cristales de sal para no desvirtuar el sabor pero que sabes que no tienen ni idea del asunto. Esos son sujetos muy peligrosos.
 
     Y, ¿a cuento de qué venía esto? ¡Ah, sí!
 
     A que no me gusta freír huevos, pero que tampoco me gusta la gente que me los va friendo por ahí. Que lo intentan, y que a veces hasta lo consiguen, pero que me quedo en paz cuando me doy la vuelta y pienso que no saben del asunto ni la mitad.
¡¡No me cuente usted historias sobre la discapacidad, señora!! Si usted no sabe (o no quiere saber) no eche la culpa al sistema, a los medios o al Boogie; aprenda y recíclese, a modo de decencia.
 
     Y sobre todo, señora, déjeme los huevos en paz.

domingo, 3 de septiembre de 2017

...me disfracé de sabio frente al espejo

Pero yo fui más lejos,
me dio por confundir el cuándo y el dónde
me disfracé de sabio frente al espejo
busqué dentro del alma lo que se esconde.
Ni un paso atrás,
la espada de Damocles era afilada,
cortaba en dos mitades la madrugada,
un pie en el mambo y otro en el más allá.
Sabina - Quien más, quien menos

sábado, 26 de agosto de 2017

Carta de Manu Sánchez a Al Andalus "Andaluz de la A a la Z"

No voy a descubrir a Manu Sanchez, ni voy a ser pregonero de mi orgullo por mi tierra... pero este video (que no es nuevo) merece la pena verse.



Salud para todos.

domingo, 23 de julio de 2017

El libro de TU vida

     Acaba de terminar con el libro que traía entre manos las últimas semanas y corre a la estantería buscando algún otro que le resulte atractivo. Mientras pasa el dedo por los lomos va farfullando a media voz los títulos de una manera incomprensible, como en un lenguaje propio, descartando libros a la velocidad con que recorre los ejemplares. De repente se detiene. Abre los ojos de forma brusca. Separa su cabeza del estante, como para comprender lo que ve. "El libro de TU vida."
 
     ¿Imaginas que hubiese un libro en cada biblioteca con la vida de cada uno de nosotros?- se pregunta sin atrever a tomarlo; ¿y si, realmente, fuese así?. Un libro en el que marquen tu fecha de nacimiento, tu primer día de colegio, tu primer beso, el nacimiento de tus hijos, la muerte de tus familiares más cercanos... la tuya propia. Da medio paso hacia atrás irguiendo su tronco para tomar perspectiva del asunto. No había más libros como aquel, tan sólo ese ejemplar.
 
     Continúa avanzando su dedo por los lomos polvorientos del estante. Se aleja y su contoneo juvenil da vida a la falda amarilla, que se acompasa al ritmo. Al acabar el pasillo, atrapa un libro sin mirar, "este me llevaré" y con el mismo movimiento de brazo lo deja caer sobre la mesa del bibliotecario.
 
     "¿A quién le importa, ni siquiera, su propia vida?".
 
 

miércoles, 5 de julio de 2017

Ahora, que no fumo

     Ahora no fumo. No salgo a la terraza para regar las plantas, mirar a mi vecina acalorada y echar un cigarrito antes de dormir, no. Ni siquiera tengo plantas ya en la terraza. Apenas un tronco de Brasil y una que empezó a crecer y a crecer y ahí sigue comiendo terreno, pero las florecillas pequeñas y el jazmín desaparecieron.
     Lo mejor es haber dejado el tabaco; lo peor es haber abandonado la costumbre de ver como mi vecina asomaba su medio cuerpo, al natural, y daba una calada tras otra en modo lento, consumiendo muy despacio el cigarro, como regodeándose.
     No era nada erótico, hoy en día esas cosas no llaman la atención, pero tenía su puntito de ritual.
 
     O es que me hago mayor. Va a ser eso.
 
     Salud para todos.

sábado, 27 de mayo de 2017

CAMBIAR, CAMBIAR, CAMBIAR, CAMBIAR.

     Desde la puerta de su clase, A. me juraba que iba a cambiar y que aquella sería su última expulsión. Bajé hasta la sala de profesores donde M. y R. maldecían su mala suerte en los nuevos destinos. Tendrían que cambiar de colegio, de ciudad, de chip.... Algunas madres también hablaban de cambiar a sus hijas de cole; "hay que buscar siempre lo mejor para ellas", decía una y la otra asentía.
     A media tarde y de manera inesperada, me enteré de que mi hermana (sí, mi hermana...) se estaba graduando en un instituto cercano a mi casa y fui hasta allí por si podía saludarla pero la capilla donde se celebraba el acto estaba abarrotada y solo pude escuchar algunas palabras de unos alumnos hablando acerca de que ellos serían los encargados de cambiar el mundo...
     Y esta mañana, en un chateo con mi amiga M. me contaba la necesidad de dar un giro a su vida y cambiar su aparente zona de confort por algo más arriesgado.
 
     Y es que... ¿qué hay de malo en querer cambiar?, ¿debe ser inamovible todo lo que nos rodea, por imperfecto o improductivo que sea?
 
 - Quizá, con algunos cambios, A. no vuelva a ser expulsado de clase, ya habría conseguido más que en sus 11 años de vida previos.
- Puede que M. y R. encuentren estabilidad en aquellos centros a los que las envían. Las maletas de ruedas también pueden llevar ilusiones.
- A lo mejor, a las niñas de las madres de mi cole les esperen un grupo de niños, maestros y padres que las hagan crecer como personas y las ayuden a ser buenas y felices estudiantes.
- ¿Quién sabe si aquellos pipiolos de voz temblorosa y laca abundante que se acababan de graduar serán capaces de dar con la tecla que detenga el cambio climático, las injusticias sociales, las hambrunas, las enfermedades raras?
- Y, seguro, que el miedo de hoy puede ser la satisfacción de mañana para M. y deje atrás tanta mierda que la amarga. Puede que los cambios le traigan el amor, la salud o, quien sabe, un trabajo donde sentirse bien consigo misma y con los demás.

 
     Salud para todos.

sábado, 6 de mayo de 2017

Puedo escribir...

Puedo escribir que vienes a verme,
que vuelves
a mis huecos
levantando mi alma y el viento con tu falda,
tus palabras diciéndome
que no hay jardín sin mi lluvia y mi cariño,
que no has dejado de latirme en la demora.

[...]

La vida es para quien se conforma.
La poesía,
para quien sueña y desea

                    ...y no tiene miedo de contarlo.

Elvira Sastre (del libro "Baluarte")

domingo, 30 de abril de 2017

Pasaba por allí

     Tras una semana extraña de temperaturas inestables, parece que mayo nos trae una primavera calentita, casi veraniega, para que nos quitemos el sayo con prontitud y alevosía. Pero no seré yo quien guarde el "chambergo" y los calcetines gordos en un cajón para ocasiones venideras, porque soy más que friolero. Soy de los de dejar el helado un ratito fuera del congelador "para que no esté tan frío"; con eso creo que me defino.
 
     De todos modos, agradezco las altas presiones atmosféricas, los vientos del interior y las calimas mañaneras cuando veo que mi vecina ya ha decidido dar comienzo a la temporada de "Paseos ante la ventana", patrocinados por modas Adán y Eva y tiene a bien salir a fumar tan "desabrigada" como lo ha hecho esta tarde. Yo no miraba, sólo pasaba por allí...
 
 
     Buen mayo. Salud para todos.

domingo, 23 de abril de 2017

Al entrar en el metro, descubrió que el tiempo era suyo.


AL ENTRAR EN EL METRO, DESCRUBRIÓ QUE EL TIEMPO ERA SUYO.
            Poco importaban ya las voces de aquella vecina arrugada al sorprenderle arrancando rosas de su patio, ni las insolentes sonrisas de los cuatro papanatas de la estación de Carranque, quizá por vestir una americana demasiado grande. Reconocía su escasa elegancia pero la ocasión requería celeridad y el armario de su padre era inmenso ante semejante emergencia.
            Escudriñó la oscuridad exterior mientras, en su ventana, proyectaba el encuentro pactado tras el “Próxima estación: El Perchel. Correspondencia con…”
            En el andén esperaban ella, su padre y dos ángeles vestidos de policía local.
            El amor está mal visto a ciertas edades.

lunes, 17 de abril de 2017

No viajes...

NO VIAJES
para escapar de la vida,
 
VIAJA
para que la vida no se escape.

martes, 28 de marzo de 2017

Qué bien se vive cuando se vive bien

     El pasado sábado se celebró La Hora del Planeta. 60 minutos con los que se pretende llamar la atención sobre la importancia de cuidar el medio ambiente y fomentar políticas saludables ante el imparable cambio climático. Según parece, esta ya ha sido la décima edición y este año me he llenado con la sensación de que estoy muy acomodado. Tan acomodado como que hace diez años, yo estaba, en esta misma habitación donde escribo ahora mismo, con mis hijas, casi bebés, con velas de colores por toda la habitación y haciendo un teatro de marionetas que la web del evento ofrecía. Al año siguiente contamos historias, al siguiente eran ya las niñas, con sus amigos Ignacio y Bea, los que contaban las historias con máscaras de animales que habían coloreado previamente. Y así continuamos... el año pasado, eran ya mayores para teatros, pero apagamos la luz durante la hora completa; pero este año... Este año ni siquiera supe de la actividad hasta el día siguiente.
 
     ¿Qué pasa?, ¿me importa menos el problema del clima o es que estoy tan cómodo que prefiero pensar que sean otros los que lo arreglen? Creo que es lo segundo y, la verdad, me avergüenza bastante pensar así. Cada cual que haga lo que quiera, somos todos muy mayorcitos como para ir diciéndonos qué debemos hacer los unos a los otros (y sin embargo, se dice) pero no quiero perder mis principios, por muy utópicos que parezcan. Que sé que apagar las luces una hora no ayuda al recalentamiento del planeta, pero quizá mis hijas no olviden que este es el sitio que les queda y que son tan responsables de cuidarlo como de saber qué deberes deben hacer cada día.
 
 
 
Fotos de La Hora del Planeta de 2010
 
     Y aunque peine canas, no quiero perder ese sentimiento. Mientras tanto, Salud para todos.

viernes, 24 de marzo de 2017

Ni siquiera estaba tumbada

     Ni siquiera estaba tumbada, más bien recostaba sus hombros contra el respaldo del sofá. Con un sutil giro de muñeca y un semichasquido de dedos liberaba el broche de su sujetador, planteándose en ese mismo momento si no le habría nacido, de repente, un tercer pulmón al notar la sensación de la inspiración. La copa de vino sobre la mesita del salón, llena de revistas amontonadas desde hacía semanas, y los zapatos, dejados caer como mártires de un esfuerzo ingrato, junto a la alfombra. Reposaba inerte, ahora sí, su espalda por completo en el dichoso sofá de oferta que más que abrazar, pinchaba. Pero aquella tarde era viernes y los viernes era capaz de bailar descalza sobre un manto de espadas afiladas si la ocasión lo requería. Tomó la copa y la llevó despacio hasta su boca. Cerró los ojos y bebió mientras oía el vocerío de sus vecinos colándose, como un rumor, entre las paredes. Sonrió, aún sin abrir los ojos; aquellas voces no eran las de una pelea precisamente, y pensó para sí lo maravillosos que podían resultar los viernes.
 

lunes, 20 de marzo de 2017

Ni un paso atrás

Quien más, quien menos
tiró una vez la casa por la ventana,
se tatuó en las sienes una diana
probó un veneno.


Quien más, quien menos
se ha tomado a sí mismo como rehén
y tiene una conciencia todoterreno
del mal y el bien.


Pero yo fui más lejos,
metí un palo en la rueda de la fortuna
bajé al sótano en busca de un mal consejo,
usé tus puñaladas como vacuna.


Ni un paso atrás,
mi espada de Damocles era afilada,
cortaba en dos mitades la madrugada,
un pie en el tango y otro en el ojalá.


Sabina - Quién más, quien menos

martes, 7 de marzo de 2017

Viernes de vino.

     Desde hace un tiempo, mi mente, que debe estar algo enferma, relaciona la palabra viernes con una copa de vino tinto. Nunca he sido un experto en la materia y los años no me han hecho más sabio, ni mucho menos. El vino lo bebo por placer. Porque me gusta su sabor en mi boca y el regusto que se queda jugando sobre la lengua. No sé si el vino es mejor o peor, ni de qué añada es, lo que me importa es que me guste y me haga latir una mihita más rápido el corazón, que los viernes no son benditos todavía, pero es cuestión de tiempo.
 
     Pero mira tú por donde, que mañana miércoles, voy a disfrazarlo de viernes, con su copa cristalina y todo. Y voy a dejar caer en su interior el líquido tinto que me saca la sonrisa con más facilidad que nada en el mundo. Y voy a beber. Y a brindar. Y a volver a beber, otra vez, como los peces en el río, si hace falta. Porque la vida ha querido que beba mañana sin ser viernes, que deje caer el vino y que, tras el trago grite ¡salud!, así, a boca llena. Esta semana adelanto mi viernes porque me da la gana, sin darle más importancia que la de compartir los momentos. Los hay buenos y los hay menos buenos, pero compartidos son siempre mejores.
 
     No me hagáis muchas preguntas, no hay que sacar demasiadas conclusiones de nada de lo que escribo, tan solo brindar y celebrar que estamos aquí y que es motivo más que suficiente.
 
     Copas arriba y SALUD PARA TOD@S!!!

miércoles, 22 de febrero de 2017

Como si no hubiera pasado el tiempo y fuera ayer

     Llegamos tarde, pero justo a tiempo de ver como Diego subía al escenario. Creo que era una noche de comienzos de verano... hará de aquello cinco años por lo menos... o más, no sé. Sonaban los primeros acordes de la guitarra en La Botica al tiempo que yo sacaba a pasear mi mirada, intentando localizar a conocidos en el local. Ahí estaban casi todos, casi siempre los mismos, los poquitos que nos reuníamos a ver los conciertos que Javi nos regala "por ser buenos chicos". No seríamos más de quince aquella noche, contando a Javi, a los camareros, a Diego y un amigo suyo, con el pelo largo, que se presentó allí para cantar con él, lo habitual. Lo habitual, quiero decir, es que fuésemos pocas personas y que los amigos subieran a cantar con el artista en cuestión.
 
     Yo, con mi talante habitual, no recibí con agrado la noticia de que, aquel concierto de Funambulista, fuese interrumpido, cada dos por tres, por un muchacho gallego de nombre Andrés que, cantar, lo que se dice cantar, lo hacía muy bien... pero es que íbamos a ver a Diego.
 
     De repente, el olor a la madera, los inciensos, el sabor de la Estrella Galicia... ese ente misterioso que flotaba y vivía en aquel sitio, fue calando entre los que estábamos presentes. Diego, el de siempre, estaba rompiéndose la voz con el chaval del pelo largo y de pronto, de entre esa maraña de canciones, comenzó a sonar "No debí saber quién eras, no debí contar mis penas. Noviembre es siempre triste y tú viniste proponiendo guerras...". Hay canciones bonitas, melancólicas, malas, buenas... y también las hay muy perras que, dependiendo de tu momento anímico pueden terminar de taladrarte a la tarima en la primera estrofa.

"Yo sin saber dónde mirar, ... y tú, tan guapa."

     El gallego y el murciano enganchaban bien. La voz de Patri sonó a mi espalda. "Creo que me he enamorado", farfullando entre indignada y orgásmica. Y es que, esa canción ya era casi nuestra, de los que soñábamos con un mundo artístico dentro de aquel garito del centro de Málaga.
     Marcos se agarraba a la mesa que controlaba que ni uno solo de los sonidos se escapara sin haber cumplido su misión de atizar bien a fondo los sentimientos de los que escuchábamos, mientras Curro, con las manos en los bolsillos y los ojos cerrados, gritaba el estribillo. Yo lo intentaba, pero eran días de nudos en la garganta y me costaba cantar sin entrecortar la voz.

"Ya verás como me olvidas, y te encuentro en cualquier bar pegando saltos de alegría, y me dices que lo nuestro no era lo que merecías. Seré cosas que se cuentan, vueltas de la vida."

     Han pasado ya muchos años, como digo. Y resulta que tengo entre mis manos un disco (un pedazo de disco), de una multinacional discográfica muy gorda y en su portada pone FUNAMBULISTA y con todas esas canciones que enarbolamos como himnos en La Botica de Javi grabadas con gente de mucho nombre. Y entre ellas, por supuesto, "Ya verás", a medias con Andrés Suárez, el gallego del pelo largo que también coquetea entre multinacionales. Pero entre tanta borrachera de éxito está el eco de la esencia propia. Esa canción suena a Botica, suena a la madera, a los inciensos, a las Estrella Galicia y a Javi... y me alegro mucho (muchísimo) por Diego y por todos esos recuerdos que siguen vivos.
 
"Como si no hubiera pasado el tiempo y fuera ayer".
 
Salud (y canciones) para tod@s
 
(Este momento no es el de La Botica, pero al menos que sirva para compartir la canción. Quizá Sara no colgó esa canción)

martes, 7 de febrero de 2017

Material de disección.

Si no consigo hacerte muy feliz,
quiero regalarte un riñón
para que te bebas más cervezas tú que yo.
 
Alis - Material de disección
 
 

lunes, 23 de enero de 2017

Cambiar heridas por cicatrices

Queridas hijas;
 
     En ocasiones, reconozco que pocas, acudís a mí buscando la ayuda de vuestro papá; ese "hombre mayor que es muy fuerte, muy guapo y que todo lo sabe". No seré yo quien os desanime, el tiempo os hará ver que vuestro papá no era tan fuerte, ni mucho menos guapo pero, sobre todo, que no sabía tantas cosas...
 
     No soy experto en nada, maestrillo de poco, pero nada más. Algunos títulos en marcos de Ikea que lucen fenomenales y de paso tapan las imperfecciones de la pared. Muchas hojas en un currículum que no sirven para evitar mis temblores cuando pienso en vuestro futuro y en si estaré a la altura de vuestras necesidades. ("La noche es oscura y alberga horrores")
 
     No sé cocinar; tiendo al desorden; no dibujo ni os puedo ayudar en vuestras clases de canto ni en vuestros progresos en el baloncesto; no poseo dotes específicas en casi nada y dudo de casi todo. Tampoco entiendo de economía ni de política, y lo que yo opine no vais a conseguir sacármelo ni con chantajes con chocolate de por medio. Si algo tengo claro es que debéis ser libres, en todos los sentidos y, aún así, estoy seguro de que más de una vez os moldeo con mis ideas, sin querer, porque de verdad, no es esa mi intención.
 
     Puedo presumir de muy poco... de poquísimo, pero tengo un par de cursos avanzados de los que me siento más que orgulloso. El primero es el de "Supervivencia" y el otro es de "Poner la cara de que no pasa nada... aunque esté pasando". Ambos los puse en práctica el día que necesité cambiar heridas por cicatrices, esas que escuecen de vez en cuando, para recordar que, aunque quede algo de piel rota, seguimos vivos.
 
     Y soy experto en quereros, sobre todas las cosas. Sobre cualquier elemento del Universo, os quiero a vosotras. Quiero que seáis responsables, por eso os exijo; quiero veros felices, por eso me gusta que respetéis a todo el mundo; quiero que crezcáis sanas, pero no sólo en salud física, también en salud mental...

     No sé si algún día valoraréis esto que os digo, imagino que esa dichosa "Ley de vida" os borrará estos instantes para llenarlos de chavalitos monos y sueños por cumplir. Y por eso, por esa misma Ley, quizá alguna vez, muy, muy lejana, os sentéis ante un papel, un ordenador o el chisme que exista en ese momento para pedir a vuestra descendencia clemencia y comprensión.

     Pero más amor, no. Eso es imposible.

     Salud para tod@s

martes, 10 de enero de 2017

11

     Sara es una de esas personas que, si no existiesen, habría que inventarlas. Es diferente al mundo; me consta que es capaz de camelarse a cualquiera sólo con su mirada y tiene la capacidad de soñar "por encima de sus posibilidades" y que parezca algo (hasta) normal.
 
     Hoy cumple once añitos y sigue creciendo pero su cabecita de niña permanece flotando entre Doraemon, Lady Bug y escenarios que fantasea con pisar algún día.
 
     Cuando en el futuro la veáis triunfando en algún teatro recordad que, tal día como hoy, ya os avisé.
 
     Feliz cumpleaños, Sarilla.
 
     Y salud para tod@s.

sábado, 7 de enero de 2017

Fuego pecaminoso

     La suerte de Juan, si es que aquello podía ser llamado suerte, era que el patio interior de la parroquia sólo tenía una ventana y era la de su sacristía, así que nadie ("salvo el Altísimo") podría juzgar su ritual nocturno, luna tras luna, de abrazar con fino papel de fumar unas hojillas de tabaco Pueblo, colocar con manos de pianista el filtro y cerrar el cigarro, no sin cierto sentimiento de culpabilidad, tras barrer el adhesivo con un poco de saliva de su lengua. Dos golpecitos sobre la mesa de madera roída y un chasquido de mechero barato para inhalar el pecado humeante de las 10.30; ese que tanto placer le provocaba tras largos día de entrega a la feligresía pero que, sabe Dios por qué, consideraba algo que no se debía hacer y que, más pronto que tarde, se obligaría a abandonar.
 
     En pocos minutos ese fuego pecaminoso ya está ahogado en el viejo cenicero de Martini, aplastado con saña, como queriendo aplastar a algún demonio.
 
     "Esto se acaba aquí", dice persignándose y vuelve al interior de la vivienda. Una fugaz mirada al cielo estrellado para añadir. "Mañana, si acaso, el ultimo, ¿de acuerdo?"

     Y Juan vuelve a santiguarse. 

martes, 3 de enero de 2017

13

     Anoche me dijo un conocido que ya era casi más alta que yo y que parecía muy mayor..., "y ¿qué edad tiene, 15, 16?".
- Trece cumple mañana, le dije. Trece. 
 
     Afortunadamente en ese cuerpo alargado sigue habitando una niña, con las cosas propias de los niños y me parece fenomenal.  
 
     Hoy, María "la portuguesa" ya tiene 13, por increíble que me parezca. 
              
     Salud para tod@s

domingo, 1 de enero de 2017

Canción para empezar un año

Sin pretensiones, pero me parece buena opción abrir el año con
 "Hymn for the weekend"
y marcarme como propósito de año nuevo:
"TÓMATE ALGO EN MI NOMBRE..."
 
Porque siempre es bueno ponerse un punto de inicio para cualquier cosa, pongamos un 1 de enero, por ejemplo, para comenzar a bebernos la vida.
 
 
Salud para tod@s