Me encantaría que visitaras también mi otro Blog; un espacio donde dejo mis fotografías; "EL MUNDO SE EQUIVOCA" (http://sequivoca.blogspot.com)
“AL FINAL, LO QUE IMPORTA NO SON LOS AÑOS DE VIDA, SINO LA VIDA DE LOS AÑOS.” - (Abraham Lincoln) - Noviembre 2017

jueves, 5 de octubre de 2017

Huevos fritos

     No me gusta freír huevos. Sé cómo se hace y me encanta comerlos, pero no me gusta hacerlos. Siempre que veo el aceite caliente recuerdo el día en que a Trini le saltó el de mi freidora en un pie; nada grave, pero suficiente para tener guardado el momento. No me gusta freírlos. De hecho, no todo el mundo sabe freírlos bien, aunque presuman de ello. Del arte del huevo frito, con facilidad, podríamos encontrar millones de expertos por metro cuadrado, miles de millones de documentos escritos y/o gráficos de cómo conseguir la puntillita tal o la textura cual, miles de miles de millones de dictámenes sobre la yema más hecha o menos hecha.
     Pero la imprudencia es osada (o la osadía, imprudente) y corren por los pasillos voces de "inválidos" en la materia que proclaman su maestría para con el hijo de la gallina. Personajes a los que nadie les ha dicho jamás que suelten la espumadera y se dediquen al bizcocho de yogur o al filete empanado (que también tienen su mérito, faltaba más), y que sustentan su supremacía en la habilidad de "no tener abuela, ni necesitarla". Esos que te dicen la temperatura máxima de la sartén o el número de cristales de sal para no desvirtuar el sabor pero que sabes que no tienen ni idea del asunto. Esos son sujetos muy peligrosos.
 
     Y, ¿a cuento de qué venía esto? ¡Ah, sí!
 
     A que no me gusta freír huevos, pero que tampoco me gusta la gente que me los va friendo por ahí. Que lo intentan, y que a veces hasta lo consiguen, pero que me quedo en paz cuando me doy la vuelta y pienso que no saben del asunto ni la mitad.
¡¡No me cuente usted historias sobre la discapacidad, señora!! Si usted no sabe (o no quiere saber) no eche la culpa al sistema, a los medios o al Boogie; aprenda y recíclese, a modo de decencia.
 
     Y sobre todo, señora, déjeme los huevos en paz.

domingo, 3 de septiembre de 2017

...me disfracé de sabio frente al espejo

Pero yo fui más lejos,
me dio por confundir el cuándo y el dónde
me disfracé de sabio frente al espejo
busqué dentro del alma lo que se esconde.
Ni un paso atrás,
la espada de Damocles era afilada,
cortaba en dos mitades la madrugada,
un pie en el mambo y otro en el más allá.
Sabina - Quien más, quien menos

sábado, 26 de agosto de 2017

Carta de Manu Sánchez a Al Andalus "Andaluz de la A a la Z"

No voy a descubrir a Manu Sanchez, ni voy a ser pregonero de mi orgullo por mi tierra... pero este video (que no es nuevo) merece la pena verse.



Salud para todos.

domingo, 23 de julio de 2017

El libro de TU vida

     Acaba de terminar con el libro que traía entre manos las últimas semanas y corre a la estantería buscando algún otro que le resulte atractivo. Mientras pasa el dedo por los lomos va farfullando a media voz los títulos de una manera incomprensible, como en un lenguaje propio, descartando libros a la velocidad con que recorre los ejemplares. De repente se detiene. Abre los ojos de forma brusca. Separa su cabeza del estante, como para comprender lo que ve. "El libro de TU vida."
 
     ¿Imaginas que hubiese un libro en cada biblioteca con la vida de cada uno de nosotros?- se pregunta sin atrever a tomarlo; ¿y si, realmente, fuese así?. Un libro en el que marquen tu fecha de nacimiento, tu primer día de colegio, tu primer beso, el nacimiento de tus hijos, la muerte de tus familiares más cercanos... la tuya propia. Da medio paso hacia atrás irguiendo su tronco para tomar perspectiva del asunto. No había más libros como aquel, tan sólo ese ejemplar.
 
     Continúa avanzando su dedo por los lomos polvorientos del estante. Se aleja y su contoneo juvenil da vida a la falda amarilla, que se acompasa al ritmo. Al acabar el pasillo, atrapa un libro sin mirar, "este me llevaré" y con el mismo movimiento de brazo lo deja caer sobre la mesa del bibliotecario.
 
     "¿A quién le importa, ni siquiera, su propia vida?".
 
 

miércoles, 5 de julio de 2017

Ahora, que no fumo

     Ahora no fumo. No salgo a la terraza para regar las plantas, mirar a mi vecina acalorada y echar un cigarrito antes de dormir, no. Ni siquiera tengo plantas ya en la terraza. Apenas un tronco de Brasil y una que empezó a crecer y a crecer y ahí sigue comiendo terreno, pero las florecillas pequeñas y el jazmín desaparecieron.
     Lo mejor es haber dejado el tabaco; lo peor es haber abandonado la costumbre de ver como mi vecina asomaba su medio cuerpo, al natural, y daba una calada tras otra en modo lento, consumiendo muy despacio el cigarro, como regodeándose.
     No era nada erótico, hoy en día esas cosas no llaman la atención, pero tenía su puntito de ritual.
 
     O es que me hago mayor. Va a ser eso.
 
     Salud para todos.

sábado, 27 de mayo de 2017

CAMBIAR, CAMBIAR, CAMBIAR, CAMBIAR.

     Desde la puerta de su clase, A. me juraba que iba a cambiar y que aquella sería su última expulsión. Bajé hasta la sala de profesores donde M. y R. maldecían su mala suerte en los nuevos destinos. Tendrían que cambiar de colegio, de ciudad, de chip.... Algunas madres también hablaban de cambiar a sus hijas de cole; "hay que buscar siempre lo mejor para ellas", decía una y la otra asentía.
     A media tarde y de manera inesperada, me enteré de que mi hermana (sí, mi hermana...) se estaba graduando en un instituto cercano a mi casa y fui hasta allí por si podía saludarla pero la capilla donde se celebraba el acto estaba abarrotada y solo pude escuchar algunas palabras de unos alumnos hablando acerca de que ellos serían los encargados de cambiar el mundo...
     Y esta mañana, en un chateo con mi amiga M. me contaba la necesidad de dar un giro a su vida y cambiar su aparente zona de confort por algo más arriesgado.
 
     Y es que... ¿qué hay de malo en querer cambiar?, ¿debe ser inamovible todo lo que nos rodea, por imperfecto o improductivo que sea?
 
 - Quizá, con algunos cambios, A. no vuelva a ser expulsado de clase, ya habría conseguido más que en sus 11 años de vida previos.
- Puede que M. y R. encuentren estabilidad en aquellos centros a los que las envían. Las maletas de ruedas también pueden llevar ilusiones.
- A lo mejor, a las niñas de las madres de mi cole les esperen un grupo de niños, maestros y padres que las hagan crecer como personas y las ayuden a ser buenas y felices estudiantes.
- ¿Quién sabe si aquellos pipiolos de voz temblorosa y laca abundante que se acababan de graduar serán capaces de dar con la tecla que detenga el cambio climático, las injusticias sociales, las hambrunas, las enfermedades raras?
- Y, seguro, que el miedo de hoy puede ser la satisfacción de mañana para M. y deje atrás tanta mierda que la amarga. Puede que los cambios le traigan el amor, la salud o, quien sabe, un trabajo donde sentirse bien consigo misma y con los demás.

 
     Salud para todos.

sábado, 6 de mayo de 2017

Puedo escribir...

Puedo escribir que vienes a verme,
que vuelves
a mis huecos
levantando mi alma y el viento con tu falda,
tus palabras diciéndome
que no hay jardín sin mi lluvia y mi cariño,
que no has dejado de latirme en la demora.

[...]

La vida es para quien se conforma.
La poesía,
para quien sueña y desea

                    ...y no tiene miedo de contarlo.

Elvira Sastre (del libro "Baluarte")

domingo, 30 de abril de 2017

Pasaba por allí

     Tras una semana extraña de temperaturas inestables, parece que mayo nos trae una primavera calentita, casi veraniega, para que nos quitemos el sayo con prontitud y alevosía. Pero no seré yo quien guarde el "chambergo" y los calcetines gordos en un cajón para ocasiones venideras, porque soy más que friolero. Soy de los de dejar el helado un ratito fuera del congelador "para que no esté tan frío"; con eso creo que me defino.
 
     De todos modos, agradezco las altas presiones atmosféricas, los vientos del interior y las calimas mañaneras cuando veo que mi vecina ya ha decidido dar comienzo a la temporada de "Paseos ante la ventana", patrocinados por modas Adán y Eva y tiene a bien salir a fumar tan "desabrigada" como lo ha hecho esta tarde. Yo no miraba, sólo pasaba por allí...
 
 
     Buen mayo. Salud para todos.

domingo, 23 de abril de 2017

Al entrar en el metro, descubrió que el tiempo era suyo.


AL ENTRAR EN EL METRO, DESCRUBRIÓ QUE EL TIEMPO ERA SUYO.
            Poco importaban ya las voces de aquella vecina arrugada al sorprenderle arrancando rosas de su patio, ni las insolentes sonrisas de los cuatro papanatas de la estación de Carranque, quizá por vestir una americana demasiado grande. Reconocía su escasa elegancia pero la ocasión requería celeridad y el armario de su padre era inmenso ante semejante emergencia.
            Escudriñó la oscuridad exterior mientras, en su ventana, proyectaba el encuentro pactado tras el “Próxima estación: El Perchel. Correspondencia con…”
            En el andén esperaban ella, su padre y dos ángeles vestidos de policía local.
            El amor está mal visto a ciertas edades.

lunes, 17 de abril de 2017

No viajes...

NO VIAJES
para escapar de la vida,
 
VIAJA
para que la vida no se escape.

martes, 28 de marzo de 2017

Qué bien se vive cuando se vive bien

     El pasado sábado se celebró La Hora del Planeta. 60 minutos con los que se pretende llamar la atención sobre la importancia de cuidar el medio ambiente y fomentar políticas saludables ante el imparable cambio climático. Según parece, esta ya ha sido la décima edición y este año me he llenado con la sensación de que estoy muy acomodado. Tan acomodado como que hace diez años, yo estaba, en esta misma habitación donde escribo ahora mismo, con mis hijas, casi bebés, con velas de colores por toda la habitación y haciendo un teatro de marionetas que la web del evento ofrecía. Al año siguiente contamos historias, al siguiente eran ya las niñas, con sus amigos Ignacio y Bea, los que contaban las historias con máscaras de animales que habían coloreado previamente. Y así continuamos... el año pasado, eran ya mayores para teatros, pero apagamos la luz durante la hora completa; pero este año... Este año ni siquiera supe de la actividad hasta el día siguiente.
 
     ¿Qué pasa?, ¿me importa menos el problema del clima o es que estoy tan cómodo que prefiero pensar que sean otros los que lo arreglen? Creo que es lo segundo y, la verdad, me avergüenza bastante pensar así. Cada cual que haga lo que quiera, somos todos muy mayorcitos como para ir diciéndonos qué debemos hacer los unos a los otros (y sin embargo, se dice) pero no quiero perder mis principios, por muy utópicos que parezcan. Que sé que apagar las luces una hora no ayuda al recalentamiento del planeta, pero quizá mis hijas no olviden que este es el sitio que les queda y que son tan responsables de cuidarlo como de saber qué deberes deben hacer cada día.
 
 
 
Fotos de La Hora del Planeta de 2010
 
     Y aunque peine canas, no quiero perder ese sentimiento. Mientras tanto, Salud para todos.

viernes, 24 de marzo de 2017

Ni siquiera estaba tumbada

     Ni siquiera estaba tumbada, más bien recostaba sus hombros contra el respaldo del sofá. Con un sutil giro de muñeca y un semichasquido de dedos liberaba el broche de su sujetador, planteándose en ese mismo momento si no le habría nacido, de repente, un tercer pulmón al notar la sensación de la inspiración. La copa de vino sobre la mesita del salón, llena de revistas amontonadas desde hacía semanas, y los zapatos, dejados caer como mártires de un esfuerzo ingrato, junto a la alfombra. Reposaba inerte, ahora sí, su espalda por completo en el dichoso sofá de oferta que más que abrazar, pinchaba. Pero aquella tarde era viernes y los viernes era capaz de bailar descalza sobre un manto de espadas afiladas si la ocasión lo requería. Tomó la copa y la llevó despacio hasta su boca. Cerró los ojos y bebió mientras oía el vocerío de sus vecinos colándose, como un rumor, entre las paredes. Sonrió, aún sin abrir los ojos; aquellas voces no eran las de una pelea precisamente, y pensó para sí lo maravillosos que podían resultar los viernes.
 

lunes, 20 de marzo de 2017

Ni un paso atrás

Quien más, quien menos
tiró una vez la casa por la ventana,
se tatuó en las sienes una diana
probó un veneno.


Quien más, quien menos
se ha tomado a sí mismo como rehén
y tiene una conciencia todoterreno
del mal y el bien.


Pero yo fui más lejos,
metí un palo en la rueda de la fortuna
bajé al sótano en busca de un mal consejo,
usé tus puñaladas como vacuna.


Ni un paso atrás,
mi espada de Damocles era afilada,
cortaba en dos mitades la madrugada,
un pie en el tango y otro en el ojalá.


Sabina - Quién más, quien menos

martes, 7 de marzo de 2017

Viernes de vino.

     Desde hace un tiempo, mi mente, que debe estar algo enferma, relaciona la palabra viernes con una copa de vino tinto. Nunca he sido un experto en la materia y los años no me han hecho más sabio, ni mucho menos. El vino lo bebo por placer. Porque me gusta su sabor en mi boca y el regusto que se queda jugando sobre la lengua. No sé si el vino es mejor o peor, ni de qué añada es, lo que me importa es que me guste y me haga latir una mihita más rápido el corazón, que los viernes no son benditos todavía, pero es cuestión de tiempo.
 
     Pero mira tú por donde, que mañana miércoles, voy a disfrazarlo de viernes, con su copa cristalina y todo. Y voy a dejar caer en su interior el líquido tinto que me saca la sonrisa con más facilidad que nada en el mundo. Y voy a beber. Y a brindar. Y a volver a beber, otra vez, como los peces en el río, si hace falta. Porque la vida ha querido que beba mañana sin ser viernes, que deje caer el vino y que, tras el trago grite ¡salud!, así, a boca llena. Esta semana adelanto mi viernes porque me da la gana, sin darle más importancia que la de compartir los momentos. Los hay buenos y los hay menos buenos, pero compartidos son siempre mejores.
 
     No me hagáis muchas preguntas, no hay que sacar demasiadas conclusiones de nada de lo que escribo, tan solo brindar y celebrar que estamos aquí y que es motivo más que suficiente.
 
     Copas arriba y SALUD PARA TOD@S!!!

miércoles, 22 de febrero de 2017

Como si no hubiera pasado el tiempo y fuera ayer

     Llegamos tarde, pero justo a tiempo de ver como Diego subía al escenario. Creo que era una noche de comienzos de verano... hará de aquello cinco años por lo menos... o más, no sé. Sonaban los primeros acordes de la guitarra en La Botica al tiempo que yo sacaba a pasear mi mirada, intentando localizar a conocidos en el local. Ahí estaban casi todos, casi siempre los mismos, los poquitos que nos reuníamos a ver los conciertos que Javi nos regala "por ser buenos chicos". No seríamos más de quince aquella noche, contando a Javi, a los camareros, a Diego y un amigo suyo, con el pelo largo, que se presentó allí para cantar con él, lo habitual. Lo habitual, quiero decir, es que fuésemos pocas personas y que los amigos subieran a cantar con el artista en cuestión.
 
     Yo, con mi talante habitual, no recibí con agrado la noticia de que, aquel concierto de Funambulista, fuese interrumpido, cada dos por tres, por un muchacho gallego de nombre Andrés que, cantar, lo que se dice cantar, lo hacía muy bien... pero es que íbamos a ver a Diego.
 
     De repente, el olor a la madera, los inciensos, el sabor de la Estrella Galicia... ese ente misterioso que flotaba y vivía en aquel sitio, fue calando entre los que estábamos presentes. Diego, el de siempre, estaba rompiéndose la voz con el chaval del pelo largo y de pronto, de entre esa maraña de canciones, comenzó a sonar "No debí saber quién eras, no debí contar mis penas. Noviembre es siempre triste y tú viniste proponiendo guerras...". Hay canciones bonitas, melancólicas, malas, buenas... y también las hay muy perras que, dependiendo de tu momento anímico pueden terminar de taladrarte a la tarima en la primera estrofa.

"Yo sin saber dónde mirar, ... y tú, tan guapa."

     El gallego y el murciano enganchaban bien. La voz de Patri sonó a mi espalda. "Creo que me he enamorado", farfullando entre indignada y orgásmica. Y es que, esa canción ya era casi nuestra, de los que soñábamos con un mundo artístico dentro de aquel garito del centro de Málaga.
     Marcos se agarraba a la mesa que controlaba que ni uno solo de los sonidos se escapara sin haber cumplido su misión de atizar bien a fondo los sentimientos de los que escuchábamos, mientras Curro, con las manos en los bolsillos y los ojos cerrados, gritaba el estribillo. Yo lo intentaba, pero eran días de nudos en la garganta y me costaba cantar sin entrecortar la voz.

"Ya verás como me olvidas, y te encuentro en cualquier bar pegando saltos de alegría, y me dices que lo nuestro no era lo que merecías. Seré cosas que se cuentan, vueltas de la vida."

     Han pasado ya muchos años, como digo. Y resulta que tengo entre mis manos un disco (un pedazo de disco), de una multinacional discográfica muy gorda y en su portada pone FUNAMBULISTA y con todas esas canciones que enarbolamos como himnos en La Botica de Javi grabadas con gente de mucho nombre. Y entre ellas, por supuesto, "Ya verás", a medias con Andrés Suárez, el gallego del pelo largo que también coquetea entre multinacionales. Pero entre tanta borrachera de éxito está el eco de la esencia propia. Esa canción suena a Botica, suena a la madera, a los inciensos, a las Estrella Galicia y a Javi... y me alegro mucho (muchísimo) por Diego y por todos esos recuerdos que siguen vivos.
 
"Como si no hubiera pasado el tiempo y fuera ayer".
 
Salud (y canciones) para tod@s
 
(Este momento no es el de La Botica, pero al menos que sirva para compartir la canción. Quizá Sara no colgó esa canción)

martes, 7 de febrero de 2017

Material de disección.

Si no consigo hacerte muy feliz,
quiero regalarte un riñón
para que te bebas más cervezas tú que yo.
 
Alis - Material de disección
 
 

lunes, 23 de enero de 2017

Cambiar heridas por cicatrices

Queridas hijas;
 
     En ocasiones, reconozco que pocas, acudís a mí buscando la ayuda de vuestro papá; ese "hombre mayor que es muy fuerte, muy guapo y que todo lo sabe". No seré yo quien os desanime, el tiempo os hará ver que vuestro papá no era tan fuerte, ni mucho menos guapo pero, sobre todo, que no sabía tantas cosas...
 
     No soy experto en nada, maestrillo de poco, pero nada más. Algunos títulos en marcos de Ikea que lucen fenomenales y de paso tapan las imperfecciones de la pared. Muchas hojas en un currículum que no sirven para evitar mis temblores cuando pienso en vuestro futuro y en si estaré a la altura de vuestras necesidades. ("La noche es oscura y alberga horrores")
 
     No sé cocinar; tiendo al desorden; no dibujo ni os puedo ayudar en vuestras clases de canto ni en vuestros progresos en el baloncesto; no poseo dotes específicas en casi nada y dudo de casi todo. Tampoco entiendo de economía ni de política, y lo que yo opine no vais a conseguir sacármelo ni con chantajes con chocolate de por medio. Si algo tengo claro es que debéis ser libres, en todos los sentidos y, aún así, estoy seguro de que más de una vez os moldeo con mis ideas, sin querer, porque de verdad, no es esa mi intención.
 
     Puedo presumir de muy poco... de poquísimo, pero tengo un par de cursos avanzados de los que me siento más que orgulloso. El primero es el de "Supervivencia" y el otro es de "Poner la cara de que no pasa nada... aunque esté pasando". Ambos los puse en práctica el día que necesité cambiar heridas por cicatrices, esas que escuecen de vez en cuando, para recordar que, aunque quede algo de piel rota, seguimos vivos.
 
     Y soy experto en quereros, sobre todas las cosas. Sobre cualquier elemento del Universo, os quiero a vosotras. Quiero que seáis responsables, por eso os exijo; quiero veros felices, por eso me gusta que respetéis a todo el mundo; quiero que crezcáis sanas, pero no sólo en salud física, también en salud mental...

     No sé si algún día valoraréis esto que os digo, imagino que esa dichosa "Ley de vida" os borrará estos instantes para llenarlos de chavalitos monos y sueños por cumplir. Y por eso, por esa misma Ley, quizá alguna vez, muy, muy lejana, os sentéis ante un papel, un ordenador o el chisme que exista en ese momento para pedir a vuestra descendencia clemencia y comprensión.

     Pero más amor, no. Eso es imposible.

     Salud para tod@s

martes, 10 de enero de 2017

11

     Sara es una de esas personas que, si no existiesen, habría que inventarlas. Es diferente al mundo; me consta que es capaz de camelarse a cualquiera sólo con su mirada y tiene la capacidad de soñar "por encima de sus posibilidades" y que parezca algo (hasta) normal.
 
     Hoy cumple once añitos y sigue creciendo pero su cabecita de niña permanece flotando entre Doraemon, Lady Bug y escenarios que fantasea con pisar algún día.
 
     Cuando en el futuro la veáis triunfando en algún teatro recordad que, tal día como hoy, ya os avisé.
 
     Feliz cumpleaños, Sarilla.
 
     Y salud para tod@s.

sábado, 7 de enero de 2017

Fuego pecaminoso

     La suerte de Juan, si es que aquello podía ser llamado suerte, era que el patio interior de la parroquia sólo tenía una ventana y era la de su sacristía, así que nadie ("salvo el Altísimo") podría juzgar su ritual nocturno, luna tras luna, de abrazar con fino papel de fumar unas hojillas de tabaco Pueblo, colocar con manos de pianista el filtro y cerrar el cigarro, no sin cierto sentimiento de culpabilidad, tras barrer el adhesivo con un poco de saliva de su lengua. Dos golpecitos sobre la mesa de madera roída y un chasquido de mechero barato para inhalar el pecado humeante de las 10.30; ese que tanto placer le provocaba tras largos día de entrega a la feligresía pero que, sabe Dios por qué, consideraba algo que no se debía hacer y que, más pronto que tarde, se obligaría a abandonar.
 
     En pocos minutos ese fuego pecaminoso ya está ahogado en el viejo cenicero de Martini, aplastado con saña, como queriendo aplastar a algún demonio.
 
     "Esto se acaba aquí", dice persignándose y vuelve al interior de la vivienda. Una fugaz mirada al cielo estrellado para añadir. "Mañana, si acaso, el ultimo, ¿de acuerdo?"

     Y Juan vuelve a santiguarse. 

martes, 3 de enero de 2017

13

     Anoche me dijo un conocido que ya era casi más alta que yo y que parecía muy mayor..., "y ¿qué edad tiene, 15, 16?".
- Trece cumple mañana, le dije. Trece. 
 
     Afortunadamente en ese cuerpo alargado sigue habitando una niña, con las cosas propias de los niños y me parece fenomenal.  
 
     Hoy, María "la portuguesa" ya tiene 13, por increíble que me parezca. 
              
     Salud para tod@s

domingo, 1 de enero de 2017

Canción para empezar un año

Sin pretensiones, pero me parece buena opción abrir el año con
 "Hymn for the weekend"
y marcarme como propósito de año nuevo:
"TÓMATE ALGO EN MI NOMBRE..."
 
Porque siempre es bueno ponerse un punto de inicio para cualquier cosa, pongamos un 1 de enero, por ejemplo, para comenzar a bebernos la vida.
 
 
Salud para tod@s

sábado, 31 de diciembre de 2016

Canción para terminar un año

     Este himno viene al pelo para acabar un año, un mes... una noche... o una vida. 

     "Llévame bailando hasta el final del amor"
Leonard Cohen


     Salud para tod@s

miércoles, 28 de diciembre de 2016

Eligiendo coplillas

     Como cada año (hay tradiciones tontas como ellas que hay que mantener porque sí), voy a pensar con qué canción despedirá este blog el año, y con cuál empezará el nuevo. Aunque creo que tengo ya a mis candidatas, agradeceré cualquier aportación, la música es infinita.
 
 
 
     Salud para tod@s.

domingo, 25 de diciembre de 2016

Cambiando el discurso

     Día de Navidad del año 2016. Me siento a escribir con la sensación de que algo se está haciendo mal. Leo en la prensa del día que una asociación benéfica de mi ciudad ha repartido 3000 menús "de lujo" (medio pollo asado, patatas fritas y una tortilla precocinada) para que otras tantas familias pasen una Nochebuena digna; que otra asociación da comida y cena, a diario, a casi 2000 personas sin recursos en su comedor; y que varios colectivos sociales "festejan" el éxito de la recogida de un montón de juguetes usados para repartir... por no hablar del enorme drama que vivimos a unos pocos de miles de kilómetros hacia el este, y a menos de cincuenta, hacia el sur.
 
     Algo estamos haciendo mal.
 
     Pero pienso en esos 3000 menús donados, en esos voluntarios dejándose el tiempo y las lumbares en atender a quien lo necesita, en ese comedor vivo de personas sin nada que perder (porque ya no tienen nada), en esos juguetes que llegarán una mañana de Enero a las manos de un montón de niños que sonreirán; incluso en aquellas personas que querrían aportar algo, pero a día de hoy no pueden... y cambio el gesto y creo que aún hay una esperanza para tantas familias que nos necesitan, ya sea cerca de nuestras casas o a unos pocos de miles de kilómetros hacia el este, y a menos de cincuenta, hacia el sur.
 
      Y dejo escapar una sonrisa y hasta cambio el discurso cuando alguien me desea una feliz Navidad sin ni siquiera saber lo que están diciendo. Yo les deseo lo mismo, a mi manera, con el residuo de fe que me queda, la que me regalaron mis padres y mis catequistas. Y, manque me pese, yo también uso esa misma frase para con quien me la regala, Feliz Navidad. Al fin y al cabo, es lo que todos queremos, felicidad. A ser posible, para el mundo entero.
 
     Por desear que no quede. 
 
     Salud para tod@s

sábado, 17 de diciembre de 2016

Mi blog y yo

     Ando tan liado con las cosas del día a día que tengo en estado de semi-abandono este huequecito, que ha sido durante años, un refugio para mí, al que acudía para gritar, en letras anchas, lo que la boca no me dejaba articular ni a mandíbula estrecha.
 
     Y no es más que un reflejo de muchas relaciones sociales. ¿Cuánta gente ha decidido apartarnos un poco del camino... de ese mismo camino al que nosotros quitábamos las piedras con frecuencia?; ¿Cuántos "amigos" hemos rebajado a la categoría de "conocidos" porque... "la vida es una rueda y va girando y nadie sabe cuándo tiene que saltar"...?
    
     En fin... pues así es también un blog.
 
     Un blog es como una ideología, como un capricho amoroso, como un viaje inolvidable. Caliente en el primer momento, en el que te resulta inconcebible no abrazarte a él y llorar sobre sus imaginarios hombros; para ir enfriándose, poco a poco, y convertirse en ese amiguete al que le escribes con el móvil algo así como "a ver si nos vemos".
 
     ...Y si volvemos a intentarlo???

miércoles, 30 de noviembre de 2016

Aviso

El lobo seguirá siendo el malo
mientras que la historia
la siga contando Caperucita.

domingo, 16 de octubre de 2016

Madurez y serenidad... o no

     Con los años se gana en madurez y serenidad o, al menos, eso me dijeron a mí. No sé si lo mío se llama madurez y/o serenidad, más bien... creo que se llama "todo me importa mucho menos". Hay situaciones diarias con las que habría explotado hace cinco o seis años y que ahora me provocan indiferencia, por absurdas en sí mismas. Lo importante es lo importante y lo demás es atrezzo. Y lo importante en este mundo, seguramente, no serán los asuntos a los que le daba vueltas de forma machacante hasta llegar a perder los papeles en el pasado.
 
     Eso no quita que tenga momentos de preguntarme el por qué de algunas cosas, de algunas situaciones cotidianas; y que el hecho de no poder darles una respuesta de esas "maduras y serenas" me zarandee desde las plantas de los pies hasta el cogote.
 
     Pese a todo, paso firme, cabeza alta y pa´lante (a los extremadamente correctos les molesta muchísimo esta manera de escribir, pero también están en el lote de "cosas que me importan lo mismo que yo a ellos")
 
 
     Y sobre todo, salud para tod@s.        

lunes, 3 de octubre de 2016

Los que sonríen

     Llevo unos días malos en el trabajo (cosas de esas que no logro comprender y me sacan de quicio, pero cuya solución no está en mi mano) pero esta tarde he recordado las palabras de la madre de un chico que atendí hace mucho tiempo. A grandes rasgos decía algo así:

 "Hemos visitado muchos médicos, muchos hospitales, cada uno con su diagnóstico, con sus pruebas, con sus pocos o muchos medios. Hemos hecho muchos kilómetros buscando soluciones, hemos conocido muchas familias con críos parecidos al nuestro. Nos hemos apuntado a varias asociaciones, hemos visitado un montón de centros especializados; terapias, atención temprana, psicólogos, psiquiatras... hasta nos planteamos pedir un crédito para viajar al país donde nos dieran una solución. Pues después de tanto vagar, ¿sabes una cosa? que hemos aprendido a diferenciar dos tipos de personas diferentes ante nuestros ojos: Los que sonríen y los que no sonríen.
...Y los que sonríen curan mejor."
 
     Así que hoy, al menos hoy, este que está aquí, ante el teclado del ordenador va a cambiar la cara porque, aunque no creo que una sonrisa cure, puedo demostrar que hace los días mucho más bonitos, para uno mismo y para los que le rodean.
 
     Salud para tod@s

domingo, 11 de septiembre de 2016

Lo mejor de lo peor

     A estas alturas de la película, donde el estilo habitual se basa en la pelea por ver "quien la tiene más larga", resulta inevitable ponerse blandengue y aplaudir, de manera facilona, lo que toca la fibra sensible, pero creo que no es mi caso.
 
Me explico:
 
     Siempre me ha gustado el deporte, aunque haya sido nulo en casi cualquiera de los que haya practicado, por lo que ver a los grandes atletas competir me provocaba una envidia tremenda que rozaba lo insano. Esos hombres y mujeres de cuerpos cuasi perfectos, logrando cotas de éxito de "superhéroes" me han llamado siempre la atención y los he valorado de buena manera pero, fíjate tú, que un día, como el que no quiere la cosa (y cierto que fue así) llegué al mundo de las personas con discapacidad. Ese selecto grupo formado por criaturas cuya única misión en la vida era alcanzar un estado medianamente digno dentro de la sociedad, según el grado de afectación de cada uno o, al menos, eso pensaba yo. Y descubrí, aunque no me guste el término, el "deporte adaptado". Y conocí a chavales que jugaban al futbol con los ojos tapados siguiendo un balón con un cascabel, y un juego, parecido a la petanca, donde los participantes se ayudaban de una rampa para lanzar la bola, o el baloncesto en silla de ruedas, que sólo de verlo ya me cansaba.
 
     Pasó el tiempo y comencé a aburrirme un poco de aquellos primeros "superhéroes" que ganaban millones y millones, que eran noticia por su corte de pelo o por sus lujosas mansiones y que hacían anuncios de dudoso gusto estético, mientras el "deporte adaptado" no acaparaba ni un minuto de televisión. Y siguió pasando el tiempo.
 
     Hoy, sentado junto a mi hija frente a la tele, muchos años después de aquella maravillosa casualidad que me trajo al mundo de los que menos visibilidad tienen en nuestra sociedad, hemos disfrutado como niños (bueno, ella aún lo es) de las pruebas de natación de los Juegos Paralímpicos. Me resultaba, cuanto menos gratificante, mirarla con el rabillo del ojo cómo se quedaba embobada ante esas personas que nadaban con tan solo una pierna y un cuarto de brazo.
     - Mira papá, esa chica tiene la mano así (haciendo el gesto de encogerla) y ¡¡fíjate cómo nada!!
 
     Me pregunto si esa sencilla imagen no habrá calado en María más que todas las historias sobre discapacidad que me haya escuchado desde que nació. Es más, me pregunto por qué esas competiciones no atraen a más público, siendo, a veces, más espectaculares que las que ya conocemos...
 
     Me pregunto muchas cosas y al final me conformo con quedarme con lo mejor de lo peor. Con la enseñanza que recibimos al verles superar tantas trabas. Porque sabes que el futbolista millonario se machaca en un gimnasio para ser el mejor... pero que va en su coche SOLO, y puede ducharse y preparar su comida SOLO, es más... hasta puede entrar en su piscina SOLO, pero a muchos de los que estamos viendo en Río (y millones de personas más que no pueden alcanzar esos niveles competitivos) les deben asistir hasta para ponerse la ropa o salir de la piscina.
 
     Me perdonen, pero estos sí son unos superhéroes, al menos, así los veo yo. Ellos, sus entrenadores y, sobre todo, sus familias. Estos anónimos de los que mañana nadie hablará ni veremos en el anuncio de coches ni de ropa interior. Estos gigantes, que no ven, o no andan, o no escuchan, o no piensan como la mayoría de los mortales, pero que se esfuerzan (no podría calcular cuánto más que los otros) para superarse a sí mismos y no a los demás.
 
     No quiero dar más la vara, quizá sea vocación o la suerte de haberlos encontrado en mi camino, pero todos los que, de una manera o de otra, tenemos contacto con el mundo de la discapacidad nos sentimos tremendamente felices al ver sus caras, medalla al cuello, las de sus familias en la grada, las de sus entrenadores casi escondidos, sin buscar protagonismo.
 
     Me encanta formar parte de este mundo y por ello, me considero un privilegiado. Si tú aún no los conoces, no pierdas más tiempo. El del anuncio y la mansión y los millones no te va a aportar nada, pero NADA en tu vida. Los otros, los SUPERHÉROES de los que te hablo, te lo van a aportar todo.
 
     Salud para tod@s

martes, 30 de agosto de 2016

Esa extraña sensación de sentirse libre de problemas y con la fuerza suficiente para que todo te importe una mierda

Volar... lo que se dice volar, volar, volar, volar, no vuelo.
Pero desde que tiré las llaves ya no quiero entrar,
desde que quemé las naves y aprendí a nadar,
si quieres buscarme mira para el cielo.
Pero desde que dejé el teléfono en un bar,
desde que no tengo nada parecido a un plan,
te prometo hermano que mis suelas no tocan el suelo.
Solté todo lo que tenía y fui feliz.
Solté la rienda y deje pasar.
No me ata nada aquí, no hay nada que guardar.
Y así que cojo impulso y a volar...

...lo que se dice volar... volar, volar, volar... no vuelo.

El Kanka - Volar




viernes, 19 de agosto de 2016

Un ratito de salitre

 
Que no quiero veranos sin sudores, no. Quiero una ventolera por mis cortinas.
Y un aguacero, de esos de feria.
Y noches largas como dunas y días limpios como el agua.
Quiero un ratito de salitre y un cuartito de luna llena,
tropezar en tu ombligo y descubrir que estoy vivo.
Que me da igual si el cielo se está nublando, como si revienta a nubarrones.
El verano es lo que deja, sudor por los rincones.

Salud para tod@s

lunes, 15 de agosto de 2016

Polvo y sombra

 
Abrázame
que el miedo sabe que me quedo solo si te vas.
 
ARTACHO - Polvo y sombra
 

 

sábado, 6 de agosto de 2016

Y así se va a quedar

Hubo una vez un lugar..., un espacio en el paralizado tiempo.
Hubo un día, o una noche (no lo recuerdo con nitidez),
puede que hubiese más de uno, eso es cosa mía.
Hubo un cielo abierto, o eso parecía.   


Hubo un ordenador donde escribí letras para canciones que nunca canté,
hubo un hueco grande en mi alma que se llenó por completo,
hubo olor a salitre y una banda sonora.
Hubo una llamada de madrugada y una mañana en el porvenir.

Hubo una escalera oscura, hubo un altar a los miedos
y un barranco al que caer después.
Hubo un "yo, sin ti, no quiero", un "no quiero contigo",
un "todo va a cambiar".

Hubo tanto bueno, que no recuerdo lo malo.

Y así se va a quedar.


Salud para tod@s

domingo, 31 de julio de 2016

Culpa y castigo

                He reducido
mi CATÁLOGO DE LETRAS
     a las de tu nombre
                                      para que
cuando se me trabe la lengua
sepa pronunciarte.
 
Carmen Boza - Culpa y castigo
 
 
Salud para tod@s

sábado, 23 de julio de 2016

Te escribo a ti. Siempre a ti.

     Hace diez años, ¡¡¡DIEZ AÑOS!!!, comenzaba a escribir mis historias en un blog que duró poco (https://montesola.wordpress.com/) y que trasladé a la actual dirección de BLOGSPOT sin tener muy claro por qué o para qué escribía. Tampoco tenía mucho sentido aquello, pues mis dos primeras entradas no presagiaban un futuro muy próspero para el desarrollo del experimento, sin ningún hilo conductor que las uniese o marcasen un estilo definido de lo que andaba creando.
 
     La cosa fue tomando forma, hasta que dejé de escribir un diario personal para escribirte A TI.
     A ti, que cada día cambiabas de nombre, de género y de número, que a veces eres una legión y otras eras mi propio eco. Comencé a concretar, a ponerte frente a mí en la pantalla del ordenador y a dejarme guiar por lo que tu voz me pedía en cada momento. Te he dado lo que creía que me pedías, incluso cuando no me visitabas y el trabajo se quedaba sin leer. Porque tú, de una manera o de otra, siempre has estado aquí, tecleando conmigo cada una de mis paranoias, desde hace ya diez años.
 
     Poco me queda que contar. Amagué con dejar marchar este barco varias veces, como lo hicieron tantos que cayeron en el aburrimiento y la incomprensión. Tantos como sucumbieron a la red social; Facebook, primero; y el inmediato Twitter, después. Es la sensación de ir quedándote en el pelotón de los rezagados cabezotas, mientras que los demás encuentran una ventana abierta que les enseña un paisaje bastante más atractivo que el de escribir... por escribir.
 
     Quiero seguir aquí, quiero seguir escribiendo pero, sobre todo, quiero (deseo, ansío, persigo, aspiro, pretendo...) que tú me vuelvas a leer cada día.
 
     Porque si escribo, es para ti. Te escribo a ti. Siempre a ti.
 
Salud para tod@s

jueves, 21 de julio de 2016

Un dardo en la calle

     A oscuras, vuelves al hotel. Una sola luz alumbra el final de la calle y bajo esa luz, una pintada que parece estar hecha a la velocidad del rayo, probablemente por la prisa del autor a no ser descubierto. Aunque no creo que su miedo a ser descubierto fuera por el hecho de pintar una pared, pienso que su temor iba más allá. Quizá el autor quiso mandar un mensaje: Había alguien en su entorno que aparentaba felicidad, una falsa felicidad que cubría sus necesidades más básicas y hacía su vida más estable... o quizá, esa persona tan triste era él mismo y no quería que nadie en el pueblo lo supiera.
 
     El caso es que dejó, bajo la luz de la única bombilla de la calle de aquel rincón del Pirineo, un dardo para que pinchase a cuantos pasaran por allí...

 
Salud para tod@s                

domingo, 17 de julio de 2016

LA SONRISA (entrada recuperada)


mona hatoumA veces, la sonrisa es sólo un escaparate, un marketing a medio explotar, un triste merchandising.
 
A veces, la sonrisa es la cima de un iceberg helado, muy helado. Un escenario vacío, un cuento sin contar.
 
Las realidades siguen colgando de tus pies, como lastres, esperando el momento para dejarlas caer antes de que te calcen y sean tuyas para siempre.
 
Imagen: Mona Hatoum
 
Salud para tod@s

viernes, 8 de julio de 2016

Terminaremos rebañándonos

Fuimos más fuertes
que la propia fuerza de la gravedad,
pero los polos se invierten
y todas las brújulas apuntan a tu mar.

Y terminaremos rebañándonos,
relamiéndonos los dedos
en señal de rendición.

[...]

Ha llegado ya el momento
de encontrar en las espinas
nuevas formas de placer.


Carmen Boza - El ejército de los Catadores de Sión

domingo, 3 de julio de 2016

Rosa

     Baja la Calle La Victoria con paso constante, taconazo a taconazo, sujetando con una mano su pamelita blanca y portando en la otra un minúsculo bolso de color "indefinido" que, seguramente, conservaría desde su juventud. No sé calcular su edad, pero siempre ha sido mayor; yo la conocí ya vieja y así sigue. Es de esas personas que parece que son eternas, pero que transmiten la fragilidad de la espuma, débiles en su avance por la acera... con el halo de haber sido grandes en un pasado, quizá demasiado lejano.
     Pero ella camina altiva, ajena a la mirada indiscreta de la chica que se la cruza a la altura de lo que, antiguamente, era el cine Andalucía... ese que se quemó de manera misteriosa... La chica luce un minipantalón vaquero, tan liviano y apretado que parece fabricado para que su culillo respingón pueda respirar a cada paso, y levanta sus gafas oscuras, mientras gira la cabeza hacia la señora octogenaria que mantiene el equilibrio sobre unos viejos tacones. Quizá su mirada sea de admiración hacia "una anciana con tacones", quizá sea de aversión ante "una anciana con tacones"... pronto olvida la aparición en la acera y prosigue, en sentido contrario, su marcha.
 
     Cruza hacia el Astoria y, en ese momento, recuerdo su nombre: ROSA. La "seño" de párvulos. La seño de la otra clase de párvulos, la seño que yo quise que fuera para mí, para siempre, porque era la mayor de las seños y por ese simple detalle, me parecía la mejor. Hablaba de payasos con ojos que giraban en círculo, de médicos que curaban a los niños enfermos con un jarabe que fabricaban las flores amarillas del patio y de tribus africanas que pedían lluvia al cielo bailando, en corro, a la pata coja...
 
     ...La seño Rosa... Tocaba la guitarra y con dos toques de triángulo nos recogía en el recreo. Puede hacer treinta años que no la veo. Y está ahí, ante mí, con una Pamelita blanca, como si fuese a una boda. Me gustaría saludarla, pero es imposible que me recuerde; hace muchos años, fueron muchos niños. Todos iguales, con uniforme y flequillo recto, ellos; con uniforme y coletas, ellas.
 
     Está a unos pasos de mi. Los golpes de sus tacones vibran bajo mis pies.
 
          - ¿Doña Rosa...? - casi no me sale la voz. Ella levanta la cabeza, como a cámara lenta y me mira. No dice nada, solo sonríe despacio. Vuelvo a hablar. - Doña Rosa...
 
          No le quito ojo a su cara llena de arrugas, y pienso que no cabe ninguna más. Haciendo acopio de valor, ataco de nuevo: ¡Gracias...! (Un "gracias" sin medida, sin anestesia...a bocajarro)
 
     Vuelve a sonreírme. Levanta su arrugada mano como diciéndome adiós; con la oscuridad de un día nublado, contesta: "Gracias a vosotros".
 
     Baja la cabeza y prosigue su paseo hacia la Plaza de la Merced. La Plaza es un sitio antiguo, el ambiente es viejo... la seño Rosa es casi tan vieja como el atrezzo de la escena. Camina paralela al bodrio de plaza que, una vez, fue punto emblemático de la ciudad y hoy es un catálogo de cementos y un muestrario de litronas.
 
     Es curioso. Agradecerle a alguien su existencia y dedicación. Nunca hablé con ella, nunca habló con mis padres. Pero tiene ese algo, ese sabor a vieja escuela que se está perdiendo. Será por eso el agradecimiento.

viernes, 1 de julio de 2016

VIBRAR

“El mundo no es sino una gran telaraña,
y basta con tocar un hilo...
PARA QUE LOS DEMÁS VIBREN.”

George R. R. Martin

miércoles, 15 de junio de 2016

Quédate

Tú...
que me ha salido fuego de nombrarte,
que bailas a mi lado sin rozarme, tú;
que te has cansado y ya no esperas.


Y ya no esperas...

Tú...

que no has tenido tiempo de llamarme.
Que buscas tu destino en otra parte, tú;
que te has cansado y ya no esperas.


Y ya no esperas...


     Funambulista - Quédate

lunes, 6 de junio de 2016

¿¿Así era tu recreo??

     A las 12 y un minuto aparecen los primeros desbocados en el patio. Llevan el gesto del aventurero que coloniza una tierra desértica. Por unos segundos son los dueños del recreo, no hay nadie en el patio y, cuando 120 segundos más tarde, la puerta de salida es lo más parecido al portón de los encierros de San Fermín tras el chupinazo, los primeros colonos ya sudan su camiseta entre balonazos.

     Y, aunque el curso huele ya a verano de 2016, hay cosas que permanecen como en nuestra época. Porque deben permanecer y porque es mejor así.

     A las 12:07 aparece el primer herido por rozamiento asfáltico en la rodilla. “Ve a que te pongan agua oxigenada” y que prosiga la vida. El olor a bocadillo de chorizo se adueña del aire de las pistas y los niños se van agrupando, como adolescentes que buscan pareja en el baile del pueblo. Cuatro minutos más tarde, el capullo de Segundo C (siempre hay un capullo en Segundo C) huye victorioso, con sonrisa demoníaca, tras haber conseguido empujar a Germán y reírse maliciosamente de él, esquivando la seguridad que le proporcionaba la cercanía de Doña Virginia, la maestra de "las gafas de punta".

     Los matones de Quinto, que caminan con ademanes de raperos escocidos, van perdonando la vida a sus víctimas, con miradas mafiosas que se dejan entrever bajo sus capuchas pese al calor de Junio. Y no perdonan por propia voluntad; más bien por la vigilancia de Doña Virginia, que tiene ojos para los malhechores desde que se matriculan en Infantil de 3 años.

     Paloma corre a esconderse; Adrián busca a su hermano para darle el desayuno; Nati se enfada porque no le hacen caso y Nuria, coqueta como una flor, me enseña la pulsera de hilo que se fabricó, ayer domingo, en la casa de sus abuelos.

     ¡¡50 contra 50 se disputan un balón amarillo de espuma en la pista de arriba!! En el mismo equipo se pueden ver tres Isco, dos Neymar, un Iniesta y cuatro Cristiano Ronaldo. Haciendo un gran esfuerzo se puede encontrar a alguno con la camiseta del Málaga… esta ciudad es así.

     A las 12:21, la seño Ana custodia a tres castigados camino del despacho del director. Entre ellos, ya sin capucha, el jefecillo de los matones de Quinto.

     ¡¡Y siempre hay un niño que chilla tanto que podría arañar los cristales de las ventanas del último piso y que, además lo hace en el momento justo en el que pasas por su lado!! También está el que nadie acepta y camina solito; la que ondea su pelo lacio y rubio y el que te enseña su nueva posesión: el viernes trajo un reloj Apple, el lunes una camiseta “auténtica, profe” de los Golden State Warriors y hoy sus nuevas botas de fútbol “Adidas Prima… no sé qué, con tacos de no sé cuánto y con una estructura molecular que consigue que todos  los lanzamientos alcancen una trayectoria… y tal y tal”. Lo que no sé es si su padre sabrá que el niño ni siquiera se acerca al regimiento que juega al fútbol.

     Suena el timbre, como siempre, impuntual y todos corren a formar en sus filas. La última niña, para variar, es Silvia, la repetidora de Sexto que, a sus casi catorce años ha estrenado más sujetadores que su madre, de lo cual alardea como si fueran trofeos de una caza. Me consta que, a algún padre, le ha paralizado el corazón cuando se ha cruzado con ella a la llegada o a la salida del cole. Pasa por mi lado, agacha sonriente la cara, a modo de saludo respetuoso. “Profeeeee”- me dice. Yo le devuelvo el gesto, seguro de que tras esa pose segura, de torbellino del Barrio de Huelin, se esconde una niña con más de una infancia por vivir aún. Le deseo suerte, la va a necesitar. La vida suele golpear a traición.

     Observo ahora el patio que vuelve a ser ese páramo de cemento y líneas de pintura, sin vida apenas, salvo por las gaviotas que vienen a llevarse los rescoldos de los bocadillos desperdigados de una a otra portería.

     Y es que, en asuntos de niños, hay cosas que no deben cambiar. Insisto, porque deben permanecer y porque es mejor así.

     Salud para tod@s.