Me encantaría que visitaras también mi otro Blog; un espacio donde dejo mis fotografías; "EL MUNDO SE EQUIVOCA" (http://sequivoca.blogspot.com)
“AL FINAL, LO QUE IMPORTA NO SON LOS AÑOS DE VIDA, SINO LA VIDA DE LOS AÑOS.” - (Abraham Lincoln) - Noviembre 2017

martes, 28 de marzo de 2017

Qué bien se vive cuando se vive bien

     El pasado sábado se celebró La Hora del Planeta. 60 minutos con los que se pretende llamar la atención sobre la importancia de cuidar el medio ambiente y fomentar políticas saludables ante el imparable cambio climático. Según parece, esta ya ha sido la décima edición y este año me he llenado con la sensación de que estoy muy acomodado. Tan acomodado como que hace diez años, yo estaba, en esta misma habitación donde escribo ahora mismo, con mis hijas, casi bebés, con velas de colores por toda la habitación y haciendo un teatro de marionetas que la web del evento ofrecía. Al año siguiente contamos historias, al siguiente eran ya las niñas, con sus amigos Ignacio y Bea, los que contaban las historias con máscaras de animales que habían coloreado previamente. Y así continuamos... el año pasado, eran ya mayores para teatros, pero apagamos la luz durante la hora completa; pero este año... Este año ni siquiera supe de la actividad hasta el día siguiente.
 
     ¿Qué pasa?, ¿me importa menos el problema del clima o es que estoy tan cómodo que prefiero pensar que sean otros los que lo arreglen? Creo que es lo segundo y, la verdad, me avergüenza bastante pensar así. Cada cual que haga lo que quiera, somos todos muy mayorcitos como para ir diciéndonos qué debemos hacer los unos a los otros (y sin embargo, se dice) pero no quiero perder mis principios, por muy utópicos que parezcan. Que sé que apagar las luces una hora no ayuda al recalentamiento del planeta, pero quizá mis hijas no olviden que este es el sitio que les queda y que son tan responsables de cuidarlo como de saber qué deberes deben hacer cada día.
 
 
 
Fotos de La Hora del Planeta de 2010
 
     Y aunque peine canas, no quiero perder ese sentimiento. Mientras tanto, Salud para todos.

viernes, 24 de marzo de 2017

Ni siquiera estaba tumbada

     Ni siquiera estaba tumbada, más bien recostaba sus hombros contra el respaldo del sofá. Con un sutil giro de muñeca y un semichasquido de dedos liberaba el broche de su sujetador, planteándose en ese mismo momento si no le habría nacido, de repente, un tercer pulmón al notar la sensación de la inspiración. La copa de vino sobre la mesita del salón, llena de revistas amontonadas desde hacía semanas, y los zapatos, dejados caer como mártires de un esfuerzo ingrato, junto a la alfombra. Reposaba inerte, ahora sí, su espalda por completo en el dichoso sofá de oferta que más que abrazar, pinchaba. Pero aquella tarde era viernes y los viernes era capaz de bailar descalza sobre un manto de espadas afiladas si la ocasión lo requería. Tomó la copa y la llevó despacio hasta su boca. Cerró los ojos y bebió mientras oía el vocerío de sus vecinos colándose, como un rumor, entre las paredes. Sonrió, aún sin abrir los ojos; aquellas voces no eran las de una pelea precisamente, y pensó para sí lo maravillosos que podían resultar los viernes.
 

lunes, 20 de marzo de 2017

Ni un paso atrás

Quien más, quien menos
tiró una vez la casa por la ventana,
se tatuó en las sienes una diana
probó un veneno.


Quien más, quien menos
se ha tomado a sí mismo como rehén
y tiene una conciencia todoterreno
del mal y el bien.


Pero yo fui más lejos,
metí un palo en la rueda de la fortuna
bajé al sótano en busca de un mal consejo,
usé tus puñaladas como vacuna.


Ni un paso atrás,
mi espada de Damocles era afilada,
cortaba en dos mitades la madrugada,
un pie en el tango y otro en el ojalá.


Sabina - Quién más, quien menos

martes, 7 de marzo de 2017

Viernes de vino.

     Desde hace un tiempo, mi mente, que debe estar algo enferma, relaciona la palabra viernes con una copa de vino tinto. Nunca he sido un experto en la materia y los años no me han hecho más sabio, ni mucho menos. El vino lo bebo por placer. Porque me gusta su sabor en mi boca y el regusto que se queda jugando sobre la lengua. No sé si el vino es mejor o peor, ni de qué añada es, lo que me importa es que me guste y me haga latir una mihita más rápido el corazón, que los viernes no son benditos todavía, pero es cuestión de tiempo.
 
     Pero mira tú por donde, que mañana miércoles, voy a disfrazarlo de viernes, con su copa cristalina y todo. Y voy a dejar caer en su interior el líquido tinto que me saca la sonrisa con más facilidad que nada en el mundo. Y voy a beber. Y a brindar. Y a volver a beber, otra vez, como los peces en el río, si hace falta. Porque la vida ha querido que beba mañana sin ser viernes, que deje caer el vino y que, tras el trago grite ¡salud!, así, a boca llena. Esta semana adelanto mi viernes porque me da la gana, sin darle más importancia que la de compartir los momentos. Los hay buenos y los hay menos buenos, pero compartidos son siempre mejores.
 
     No me hagáis muchas preguntas, no hay que sacar demasiadas conclusiones de nada de lo que escribo, tan solo brindar y celebrar que estamos aquí y que es motivo más que suficiente.
 
     Copas arriba y SALUD PARA TOD@S!!!