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“AL FINAL, LO QUE IMPORTA NO SON LOS AÑOS DE VIDA, SINO LA VIDA DE LOS AÑOS.” - (Abraham Lincoln) - Noviembre 2017

viernes, 13 de febrero de 2009

LA VIDA, POR COMPASIÓN, HAY VECES QUE VIVE

SEMILLA EN LA TIERRA

Duele, la vida como un puñal hay veces que duele
Y nada tiene que ver con tu boca,
que, hecha para besar, hay veces que muerde
que anuncia cordura y a veces se vuelve loca.
Y duele porque la piel no es materia inerte.
Y duele porque el querer es dolerse a veces.

Tiembla, la vida como con miedo hay veces que tiembla.
Y nada tiene que ver con el aire
que mueve tu ropa en noches de luna escueta,
que aprieta, suelta y evoca y me enloquece.
Y tiembla por los latidos que tú provocas.
Y también porque el querer es temblar a veces

Y cada uno en su camino va cantando espantando sus penas.
Y cada cual en su destino va llenando de soles sus venas.
Y yo aquí sigo en mi trinchera, corazón, tirando piedras
contra la última frontera;
la que separa el mar del cielo del color de tus maneras,
la que me lleva a la guerra.
A ser semilla en la tierra.

Y no me pidas tanto, corazón
que tengo poco aire en el pulmón;
Lo que tengo es un castillo en el cielo.
Si viene la guadaña a mi rincón
enjuágame la frente en tu sudor.
Y le das un beso a todos si me muero.

Y le das un beso a todos si me muero.

Ríe, la vida como un volcán hay veces que ríe,
y nada tiene que ver con el tiempo.
Se ríe porque para ella somos tan leves
como el humo azul que del pudor se desprende.
Y ríe porque tu llanto se lo merece.
Y también porque el querer es reírse a veces.

Vive, la vida, por compasión, hay veces que vive.
Y nada tiene que ver con la muerte;
y cuando llegue ese instante déjame verte,
que no hay mayor libertad que tenerte enfrente.
Y que nadie sea absuelto por no quererse.
Y vive porque el querer es vivir con creces.

Y si todo es semilla no me dolerá la astilla
que sangran de mi costado, tus andares de chiquilla.
Y no me digas nada, déjame a mí en mi ventana,
con los pies del otro lado, yo me fumo mis mañanas.

Y cada uno en su camino va cantando espantando sus penas.
Y cada cual en su destino va llenando de soles sus venas.
Y yo aquí sigo en mi trinchera, corazón, tirando piedras
contra la última frontera;
la que separa el mar del cielo del color de tus maneras,
la que me lleva a la guerra.
A ser semilla en la tierra.

Y no me pidas tanto, corazón
que tengo poco aire en el pulmón;
Lo que tengo es un castillo en el cielo.
Si viene la guadaña a mi rincón
enjuágame la frente en tu sudor.
Y le das un beso a todos si me muero.

Y le das un beso a todos si me muero.

Oigo a Carlos Chaouen mientras me tomo un café helado...

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